Un viaje a Japón es mucho más que visitar el barrio de Asakusa en Tokio, callejear por Kioto o comer en el barrio del Dotonbori en Osaka. También supone la oportunidad para disfrutar de experiencias culturales muy diversas. Desde la tradición de los onsen (baños termales), a sacar bolas en un gachapon o ir de compras a un Don Quijote.
Muchas de estas experiencias culturales en Japón no son demasiado caras, así que no lo dudes y anímate a descubrir Japón también a través de su cultura.
Tras tres viajes al país, te he seleccionado mis experiencias preferidas y que recomendaría a cualquiera que quiera visitar Japón.
Las 20 experiencias más recomendables en un viaje a Japón
- Visita un pueblo onsen y paséate con la yukata puesta
- No te pierdas un castillo japonés para conocer su pasado feudal
- Disfruta de la armonía, el equilibrio y la conexión con la naturaleza de un jardín japonés
- Canta en un karaoke en Akihabara
- Visita una casa de té tradicional y una okiya en Kioto o Kanazawa
- Compra un engimono, los amuletos de la suerte japoneses
- Pasea por Shinjuku un viernes al atardecer
- Come platitos de sushi en un Kaiten sushi
- Saca gorritos para gatos de un gachapon y juega a videojuegos
- Compra a medianoche en un Don Quijote
- Compra algo de comer en una tienda de conveniencia tipo 7Eleven, Lawson o Family Mart
- Descubre la naturaleza de Japón en Hokkaido, Kyushu y Okinawa
- Pasea vestida con un kimono por Kioto
- Visita un destino de templos: Nara, Nikko o Miyajima
- Duerme en un ryokan y disfruta de la omotenashi, la hospitalidad japonesa
- Viaja en shinkansen, el mítico tren bala japonés
- En verano, hidrátate con las populares máquinas de bebida callejeras
- Prueba la street food japonesa en un yatai
- Visita un maid café en Akihabara
- Date cuenta que Japón no es tan moderno como parece ni está tan gentrificado culturalmente
Visita un pueblo onsen y paséate con la yukata puesta
En una ruta a Japón seguramente te apetezca visitar algún pueblo onsen, los pueblos balneario donde podrás encontrar hoteles y centros con baños termales. La cultura termal de Japón es una de las más antiguas y valoradas del país. Los baños termales u onsen (温泉) forman parte de la vida cotidiana, el descanso y hasta la espiritualidad japonesa.
Japón tiene miles de zonas termales gracias a su intensa actividad geotérmica. A la hora de planificar una experiencia de este tipo, tienes varias opciones.
Una de las más sencillas es la de alojarte en un hotel con onsen privado, un espacio con piscinas o spa con agua caliente. Una de las zonas más comunes para hacerlo son los Alpes Japoneses, un destino muy popular entre japoneses para disfrutar de un descanso en un ryokan, un alojamiento tradicional.
La otra opción es visitar un pueblo onsen, que destacan normalmente por contar con varios hoteles con onsen privados y también con onsen públicos donde los japoneses comparten espacio de baño, además de pozas humeantes que puedes visitar. Algunos de los pueblos onsen más famosos en Japón son:
- Hakone, cerca de Tokio y del Monte Fuji
- Beppu al sur en Kyushu
- Kusatsu Onsen, muy conocido por su Yubatake, una gran estructura de madera donde el agua termal humea constantemente.
Este tipo de pueblos pueden ser muy diferentes entre sí: algunos parecen salidos de postales, otros en cambio son como un viaje a los años 70. Una cosa que tienen en común es que al atardecer puedes ver a los huéspedes de los hoteles pasearse con la yukata, esa prenda tradicional japonesa parecida a un kimono, pero más ligera, informal y cómoda que se acostumbra a llevar en verano y poner tras un baño en un onsen. De hecho, la mayoría de hoteles onsen o ryokan los incluyen cuando haces una reserva.
Que no te de vergüenza pasear así: es algo habitual. De hecho, puedes reconocer fácilmente a los japoneses que a última hora del día acuden con su palangana para bañarse al onsen público donde socializan con sus vecinos y salen tras el baño con la yukata puesta.
En mi opinión, la mejor experiencia onsen no es un baño privado, si no la de grandes onsen públicos en el que hombres y mujeres se bañan por separado y tienes varias piscinas para elegir. En nuestro viaje por Hokkaido disfrutamos de uno así en Noboribetsu, el pueblo onsen más famoso de esta zona.
No te pierdas un castillo japonés para conocer su pasado feudal
Los castillos de Japón son una de las imágenes más icónicas del país. Suelen ser muy distintos a los castillos europeos, ya que no estaban pensados solo como fortalezas, sino también como centros políticos, residencias de daimyō (señores feudales) y símbolos de poder.
La mayoría fueron construidos entre los siglos XV y XVII, durante guerras feudales y servían para proteger clanes samurái, defender territorios y controlar rutas comerciales. Debes saber que muchos de las castillos de Japón no conservan el interior como en la época, si no que están rehabilitados como museo en su interior.
En un primer viaje a Japón no dudes en visitar alguno. Sin duda, uno de los más famosos es el castillo de Himeji, conocido como “la garza blanca” y que está catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Esta ciudad se encuentra cerca de Osaka y podrás visitarlo en un día. Sus jardines también son muy bonitos.
Otro de los más conocidos es el castillo de Osaka, símbolo histórico de la política japonesa bajo la figura del Toyotomi Hideyoshi, que logró unificar el país tras más de un siglo de guerras feudales. Su interior está dedicado a su singular figura y podrás conocer a través de material de la época como pasó de ser un humilde sirviente uno de los señores feudales más importantes del país gracias a su talento estratégico.
Si vas a los Alpes Japoneses no dudes en acercarte al castillo de Matsumoto, conocido como el “castillo del cuervo” por su exterior negro. Este otro castillo también es Patrimonio de la Humanidad ya que su interior sí que conserva su estructura original de madera con algunos muebles de la época. Es uno de los más auténticos y me gustó mucho.
Tienes más información sobre los castillos de Japón en este artículo.
Disfruta de la armonía, el equilibrio y la conexión con la naturaleza de un jardín japonés
Si hay algo que distingue Japón del resto del mundo es su esmerado cuidado por la estética. En ese sentido, uno de los máximos exponentes de esa búsqueda de lo bonito son sus jardines. No se diseñan solo para verse bonitos: buscan transmitir armonía, silencio, equilibrio y conexión con la naturaleza. Cada piedra, árbol, puente o estanque suele tener intención simbólica.
El mejor momento para visitar los jardines suele ser durante la primavera para ver la floración de los cerezos o durante el otoño, para ver el momijigari (紅葉狩り), el cambio de color de las hojas. En verano, tras las lluvias del mes de junio los jardines suelen estar muy verdes y también se disfrutan.
Algunos de los jardines japoneses más famosos son el de Kenroku-en en Kioto, los jardines del Kinkaku-ji que rodean el famoso Pabellón Dorado también en Kioto o los jardines del castillo de Himeji, pero no son los únicos.
Debes saber que la mayoría de estos jardines se suele pagar un ticket de entrada, ya sea porque son un espacio turístico en sí o porque están integrados en el entorno de un templo. Cada jardín es diferente, debes saber que muchos integran el paisaje en el que se ubican en esa composición visual. Suelen tener lagos y riachuelos, ya que el sonido del agua y del viento también forma del parte del diseño.
Además de los jardines de palacios o castillos, si tienes ocasión también te recomiendo que visites algún jardín zen, que suelen ser algo diferentes ya que son del tipo seco porque están diseñados para la contemplación y la meditación. Así, en lugar de usar grandes cantidades de agua o flores, utilizan piedras, grava blanca, arena rastrillada y musgo.
Algunos de de los jardines zen más bonitos están en Kioto como son el Ryōan-ji, los del templo de Nanzen-ji, que visité y me encantaron, o los del Daitoku-ji, un gran complejo de templos zen con varios jardines.
Canta en un karaoke en Akihabara
No, no es un mito. Si viste como en Lost in Translation Bill Murray y Scarlet Johanson quemaban una noche en Tokio cantando en un karaoke, que sepas que tú también puedes hacerlo y que no es algo tan raro entre japoneses, que aprovechan estar experiencia para socializar aunque también hay quién prefiere cantar a solas.
El karaoke moderno tal como lo conocemos nació en Japón en los años 70 y el país cuenta con grandes empresas de karaoke en las principales zonas de ocio de cada ciudad como son Big Echo o Karaoke Kan. En Tokio, uno de los barrios con más karaokes es Akihabara, el barrio de los videojuegos y de los maid café.
El funcionamiento es simple: llegas, pides un box privado y pagas por tiempo. Las salas suelen estar equipadas con micrófonos, pantallas y un catálogo enorme de canciones. Dentro, puedes incluso pedir comida y bebida por si la noche se alarga. En las grandes cadenas tipo Big Echo se especifica que no sólo tienen un catálogo de canciones en japonés, también puedes escoger hits en inglés e incluso alguna que otra canción en castellano tipo Despacito.
Que no te de vergüenza cantar: desde que entras puedes escuchar como se desafina en otros boxes, es algo que ya se asume. Algunos de los karaokes están abiertos las 24h.
Aquí te explico mi experiencia en un karaoke en Tokio.
Visita una casa de té tradicional y una okiya en Kioto o Kanazawa
Una de las experiencias tradicionales más bonitas en Japón consiste en visitar una casa de té. Este tipo de establecimiento suelen ser espacios tradicionales donde el té se prepara y se sirve como parte de una experiencia cultural muy profunda, no solo como bebida.
En ese sentido, Kioto es el corazón de la cultura del té en Japón y donde encontrarás muchísimas casas de té famosas. Kanazawa, conocida como la pequeña Kioto, también es un buen lugar para visitar este tipo de establecimientos sin tanto agobio como en Kioto.
Las casas de té suelen ser casas tradicionales con tatamis y normalmente también con un pequeño jardín. En una casa de té normalmente puedes reservar la experiencia de hacer una ceremonia del té paso a paso. Algunas, como ésta en Kanazawa, permiten incluso contratar experiencias con geishas.
Si no eres muy fan del té o quieres complementar, te recomiendo también visitar una okiya, también en Kioto o en Kanazawa, las casas tradicionales donde viven y se forman las geishas. Nosotros visitamos la Ochaya Shiya en Kanazawa y es una visita muy bonita. Puedes ver los instrumentos que normalmente tocan, disfrutar de un pequeño patio y en sí de una casa tradicional. En ésta en concreto de Kanazawa también organizaban una ceremonia del té. Por cierto, en Kioto recientemente ha abierto en Gion el pequeño museo de Arte Gion Kagai de Kioto, con experiencias contratables con geishas.
Ten en cuenta que las casas del té proponen experiencias tranquilas, ideales para desconectar y conectar con algo tan japonés como hacer una cosa bien, con calma y con mucho significado. Personalmente preferí sólo visitar la okiya, pero tu eliges.
Compra un engimono, los amuletos de la suerte japoneses
Visitar templos en Japón es una de las cosas que más me gustan. Son bonitos, están cuidados y en todos encontrarás estatuas y objetos con muchos significado. Tanto en los santuarios sintoístas como en los inari, reconocibles por sus toriis rojos, encontrarás pequeñas tiendas de amuletos regentados por voluntarios. El precio que pagas por el amuleto sirve en parte para financiar el templo.
Si crees que nunca has visto un amuleto japonés seguramente estás equivocado. Por los famosos Daruma (para alcanzar metas personales), los gatos con la pata levantada (Tokio tiene un templo lleno de estos maneki-neko, el templo de Gotokuji, donde por cierto puedes comprar uno) o los papeles blancos con deseos (omikuji) son en realidad amuletos de la suerte.
El omamori es uno de los amuletos más baratos y un perfecto souvenir único no hecho en China para llevarte de recuerdo. Son como unos pequeños saquitos de colores y los hay para pedir todo tipo de deseos: amor, suerte, fertilidad, curación. Suelen costar entre 3-10€ y te los puedes quedar. Yo tengo varios, uno de ellos el de suerte para conducir lo llevo colgado en el retrovisor de mi coche.
Otros amuletos como las tablillas son más bien para pedir un deseo y dejarlo colgado en el templo.
Además de los amuletos, muchos templos japoneses tienen sus propios rituales. Además de lavarse las manos, uno muy extendido en los templos sintoístas es el de Chinowa Kuguri, que consiste en pasar por un gran círculo de hierba (chinowa) para purificarse y alejar la mala suerte. El círculo debe pasarse siguiendo unas directrices que muy seguramente encuentres descritas junto al círculo. Tras atravesarlo, suele haber un conejo dorado al que puedes dar una ofrenda, símbolo de fortuna en Japón.
Otro ritual muy habitual es el de dar una moneda a un cajón de ofrendas (a veces puedes sacar luego un papelito que describe tu suerte). Deberás hacer dos reverencias y dos palmadas para esperar que se cumple el deseo.
Este tipo de rituales hace que cada visita a un templo diferente y a mi es una de las experiencias que más me gustan. Por cierto, recuerda que cuando cruces un torii no lo hagas por el centro, ya que es el camino reservado a los kami kami (deidades o espíritus). Mejor entra por la izquierda o la derecha.
Pasea por Shinjuku un viernes al atardecer
El barrio de Shinjuku en Tokio es el más representativo de Tokio. Sus avenidas llenas de neones brillantes es todo un símbolo del Japón futurista. Más allá de las luces y de las grandes pantallas de LEDs, hay otro reclamo que seguro que te sorprendre de Shinjuku: sus oficinistas.
Y es que en los alrededores del barrio de Kabuchiko, el barrio rojo de Tokio, y de la mega estación de tren de Shinjuku se levantan enormes torres de oficinas. A partir de las 18:00 la zona comienza a entrar en ebullición: los neones están a punto de encenderse y los oficinistas salen con sus compañeros para tomar algo en los bares e izakayas de los yokocho de Shinjuku. Un yokocho son los callejones laterales que acogen normalmente pequeños bares con farolillos de papel en las puertas. En Shinjuku se ubica el famoso Yokocho de Omoide, uno de los más famosos de Japón.
Un momento especialmente interesante para ver ese momento de socialización en una mega urbe como Tokio son los viernes, cuando ya no hay la presión de madrugar al día siguiente. Los oficinistas, con sus camisas blancas y faltas y pantalones negros, aprovechan para tomar cerveza, sake en la calle y comparten platos pequeños, parecidos a las tapas españolas con yakitoris (brochetas de pollo), edamame, encurtidos y verduras asadas.
Callejea un poco más allá de Kabuchiko en dirección a los rascacielos, en las zonas más auténticas no encontrarás a turistas y conseguirás mezclarte en ese ambiente único.

Come platitos de sushi en un Kaiten sushi
Comer en Japón es un placer. Si quieres sushi, los mejores locales (y los más divertidos) son los locales de Kaiten sushi. Estos establecimientos cuentan con varias cintas transportadoras por donde circulan platitos de sushi que puedes coger y comer. Fíjate, porque el precio lo determina el color del plato, normalmente hay hasta 3-4 colores.
Además de la comida transportada, también puedes pedir a la carta desde tu mesa utilizando la tablet que encontrarás allí. Tu pedido llega en poco minutos a tu mesa “a bordo” de un tren muy parecido al shinkansen (el tren bala japonés), que se para en tu mesa.
La experiencia es muy divertida no es excesivamente cara, muy especialmente en ciudades más pequeñas.
El precio de la cuenta suma tus comandas de la tablet más el color de los platos que hayas cogido de la cinta giratoria.
Una de las mejores experiencias culinarias en Japón.

Saca gorritos para gatos de un gachapon y juega a videojuegos
El ocio en Japón parece inabarcable e ilimitado. Muchos locales de karaoke, máquinas de videojuegos o centros comerciales abren 24/7. Entre lo más sofisticado también hay espacio para algo tan simple y tan japonés como es un gachapon.
El gachapon (también escrito gashapon) es una máquina expendedora de cápsulas sorpresa muy popular en Japón. El nombre imita los sonidos que hace la máquina: “gacha” al girar la manivela y “pon” cuando cae la cápsula. En Tokio, barrios como Akihabara e Ikebukuro tienen enormes concentraciones de máquinas de gachapon, incluso encontrarás tiendas en el metro.
Por 100, 200 o hasta 500 yenes puedes sacar una bolita o cápsula cerrada. Cada cápsula tiene bolas de alguna temática, como personajes de anime, de videojuegos, llaveros, miniaturas de comida japonesa, cámaras o instrumentos musicales y uno de mis preferidos: gorritos de lana para gatos.
Además de las tiendas de gachapon, por el país encontrarás salas de arcades donde los japoneses juegan horas y horas a videojuegos de baile, de tocar instrumentos o a carreras de Mario Kart. Los más pro llevan guantes blancos para no hacerse daño o ensuciar la máquina. y sorprende ver a la velocidad a la que juegan. Tu nivel no será el mismo, pero es algo divertido, barato y al fin y al cabo estás en Japón.
No busques souvenirs, sácate un gachapon.
Compra a medianoche en un Don Quijote
Vas por la calle y ves un gran centro comercial con un pingüino azul llamado Donpen en la fachada y un nombre que no cuadra nada: Don Qujote. El Don Quijote (normalmente llamado “Donki” por los japoneses) es una cadena de tiendas de descuentos famosa por vender prácticamente de todo, muchas veces las 24 horas.
No encontrarás alta tecnología: más bien parece un bazar lleno de pasillos de cosméticos y productos de belleza, electrónica barata, souvenirs, juguetes, figuras de anime, bath balls (o bolas de jabón que se deshacen en la bañera y que dentro llevan una figurita), artículos para el hogar e incluso una zona Adults only con vídeos y jueguetes sexuales.
La primera vez puede que te parezca todo muy cutre, pero engancha y si vas con la mentalidad de encontrar lo más estrambótico que encuentres te divierte. Los turistas llenan cestos de compra de todo tipo de productos, mientras las luces y la música (con su famoso jingle Donki a la cabeza) no paran de sonar.
Si vas a Japón por primera vez, entrar en un Donki suele ser casi una atracción turística en sí misma. Y si, se llama Don Quijote porque los fundadores tomaron el nombre del personaje de la novela clásica española de Cervantes, pero no está muy claro qué les inspiró, puede que el carácter aventurero y fantasioso.
Por cierto, Bruno Mars tiene un comercial muy divertido en un Don Quijote.
Compra algo de comer en una tienda de conveniencia tipo 7Eleven, Lawson o Family Mart
Si hay algo tanto o igual de japonés que un Don Quijote es una tienda de conveniencia. Estos establecimientos, conocidos como konbini son mucho más que un lugar para comprar un refresco o un snack. Además de productos básicos encontrarás comidas preparadas como sándwich dulces y salados, onigiris, cajeros automáticos, servicios de impresión y fotocopias, venta de paraguas, cargadores, ropa interior y artículos de emergencia y de cosmética.
Sin duda lo más popular son sus sándwich y comidas rápidas. En el caso de los sándwiches, suelen tener cierta calidad y son ideales para desayunar o para cenar rápido o barato. A mi me encanta desayunar en un 7Eleven.
El sándwich más famoso es el Tamago Sando, con pan blanco muy suave, huevo cocido picado y mayonesa japonesa (a menudo tipo Kewpie). También los hay rellenos de fruta con nata, de hecho uno de los más buscados son los de fresa y nata. A mi en concreto también me gustaba mucho también el Katsu Sando, con chuleta empanada y salsa tonkatsu. Los helados, también son muy populares entre turistas.
Muchas de estas tiendas tienen un horario bastante amplio de venta, por lo que también ves a muchos japoneses comprando allí antes de llegar a casa tras el trabajo.
Un clásico en Japón.
Descubre la naturaleza de Japón en Hokkaido, Kyushu y Okinawa
Si crees que en Japón no hay naturaleza estás muy equivocado. La mayoría de turistas se quedan la primera vez de viaje en el triángulo formado por Tokio, Kioto y Osaka, pero fuera de esas opciones hay muchas alternativas.
Al norte de Japón puedes hacer una ruta por Hokkaido. En invierno es el lugar del mundo donde más nieva, mientras que en verano se convierte en un destino muy popular para disfrutar de sus campos de flores y montañas. Te recomiendo unos 5-7 días de ruta que puedes hacer en coche para llegar a las zonas naturales.
Al sur, una buena opción para disfrutar de la naturaleza en Japón es hacer una ruta por Kysuhu, una zona con clima más tropical, grandes calderas volcánicas en el Monte Aso y lugares tan impactantes como la Garganta de Takachiko.
Otro buen destino de naturaleza está más lejos: Okinawa. Varias líneas low cost vuelan hasta allí y es un popular destino de playa entre los japoneses. Tienes muchas islas por visitar. Por ejemplo, su capital, Naha está conectada por ferry con las bonitas islas Kerama, un paraíso para el búceo.
Nosotros estuvimos unos días disfrutando del Japón más chill y calmado en la isla de Tokashiki donde hicimos una bonita excursión de snorkel por un banco de coral espectacular.
En Okinawa podrás conocer parte de la antiguo reino de Ryukyu, que dominó este archipiélago durante siglos.
Una cara de Japón todavía bastante desconocida.
Pasea vestida con un kimono por Kioto
En realidad puede parecer una turistada, pero si estás convencida de la idea muy seguramente seguramente sea uno de los highlights de tu viaje a Japón. En Kioto, la ciudad más tradicional y con más monumentos del país, tienes la opción de alquilar un kimono y pasearte unas horas por el centro de la ciudad.
La experiencia no tiene más misterio. Te recomiendo que reserves tu con antelación tu alquiler de kimono, ya que Kioto es la ciudad que concentra más turistas en Japón (al menos en la misma zona). Puedes alquilar reservar un paseo en kimono en Civitatis o en Klook.
En la tienda podrás elegir entre una amplia selección de kimonos (también para hombre). Ten en cuenta que una cosa es el kimono, que suele tener el pack completo de obi (cinturón ancho), sandalias (de madera o cuero en función del modelo) y calcetines, la túnica y el bolso, y es mucho más elaborado; y la otra es la yukata, una traje mucho más ligero que se lleva en verano.
Hay kimonos de seda, pero no están disponibles en agosto ya que lo dejarías manchado de sudor. Ten en cuenta que en Kioto hace muchísima calor en verano y que quizás un kimono puede ser algo caluroso. Las yukatas también son bonitas y serán más fáciles de llevar todo el día cuando el calor aprieta.
La experiencia no suele incluir maquillaje, ni el peinado, que se pagan o contratan a parte. Algunas empresas tienen como opcional la posibilidad de contratar una sesión de fotos. Por cierto, los chicos también pueden alquilar un traje tradicional.
¡Una experiencia inolvidable!
Visita un destino de templos: Nara, Nikko o Miyajima
Ya te he dicho que soy muy fan de visitar templos japoneses. Muchos de ellos están en ciudades, pero también los hay también más integrados en la naturaleza.
Un ejemplo, son los populares templos de Nara, a escasa media hora de Kioto u Osaka. En mi primer viaje a Japón pasé de visitar esta zona, pero la segunda vez fui no muy convencida y me encanto. Los templos de Nara están dispuestos en varias zonas rodeadas de naturaleza. Muchos de los templos tienen caminos donde a lado y lado verás linternas con musgo sobre la piedra. Además, los ciervos, que pasean libres por la zona le dan un plus.
Recuerda que aunque se vendan galletas para ellos, es mejor no alimentarlos, ya que están obsesionados con la comida que les dan los turistas.
Otro destino interesante para visitar templos es Nikko, una zona declarada Patrimonio de la UNESCO y con algunos de los tmeplos más bonitos. Estos templos están más integrados todavía en la naturaleza y supone un respiro en una excursión de un día desde Tokio.
Un tercer destino popular para visitar templos es Miyajima, famoso por su gran torii rojo sobre el agua. Si quieres hacer un alto en el camino, te recomiendo dormir una noche en la isla donde se ubica el templo, se respira un aire más tranquilo y es ideal para un break. Por cierto, aquí también encontrarás ciervos salvajes.
Fuera de la ruta más popular también tienes más opciones: los campos de flores de Biei y Furano en Hokkaido e incluso el Camino de Kumano Kodo, un camino de peregrinación hermanado con el camino de Santiago en el que recorres templos durante varios días, algunos tan bonitos como el santuario del Nachi Taisha, famoso por su color rojo.
Duerme en un ryokan y disfruta de la omotenashi, la hospitalidad japonesa
Los ryokan son los hoteles tradicionales japoneses. Visitar uno supone poder dormir sobre un futón, ver de primera mano como son los suelos tatami, pero sobretodo es una oportunidad para disfrutar de la omotenashi, la hospitalidad japonesa.
La idea de dormir en un ryokan se asocia en Japón a una experiencia tranquila y relajante, algo así como una escapada tranquila a una casa rural.
La experiencia suele picar un poco en el precio, pero merece totalmente la pena. Todo empieza con tu nombre escrito sobre unas tablillas de madera en la puerta del ryokan. Te dan la bienvenida de este modo. Una vez hagas el checkin, tendrás acceso a la habitación, que tendrá normalmente una mesa en el centro y los futones guardados en los armarios con puertas corredizas. También verás en tu habitación la yukata o kimono de algodón, que se suele llevar durante toda la estancia, ropa fresquita para sentirse cómodo.
Muchos ryokan suelen incluir un onsen, si quieres viviar la experiencia de bañarte en uno privado los ryokan son un buen lugar para hacerlo.
Además de la estancia en sí, la experiencia del ryokan se vive en las cenas y los desayunos, que se suelen pagar a parte. No son baratos, pero en mi opinión merecen mucho la pena. Tanto la cena como el desayuno suele ser de estilo kaiseki, es decir con varios platitos con pequeñas raciones. Ten en cuenta que en Japón los platos más deliciosos o exquisiteces se suelen comer en pequeñas porciones. Normalmente se incluye pescado, algo de carne, encurtidos, sashimi y varias salsas, además de arroz y de alguna sopa tipo miso.
El desayuno suele ser similar (incluso te dan arroz), pero con té macha.
Muchos ryokans se encuentran en pueblos onsen o termales, así que puedes combinar dos de las mejores experiencias en Japón. Los Alpes Japonses o los alrededores del Monte Fuji suelen ser buenos lugares para alojarse en un ryokan.
Viaja en shinkansen, el mítico tren bala japonés
Japón es un país con distancias más largas de lo que pueda parecer, así que si diseñas una ruta por el país en algún momento tendrás la opción de elegir viaja en shinksen, el mítico tren bala japonés.
Los shinkansen son un símbolo del país, pero quizás ya no son tan modernos como hace años. Puedes comprar tu billete de shinkansen en las estaciones de tren. Si tienes comprado tu Japan Rail Pass de 7, 14 o 21 días deberás seleccionar en la pantalla de las máquinas expendedoras “Japan Rail Pass” para escanear tu pase y que no se te cobre. Con el pase estándar, sólo puedes comprar los billetes de la clase estándar, que son ya bastante anchos y cómodos. La clase Green car es la clase Business (tienes la opción más cara de comprar un JR Pass con Green Car) y la Gran Class es la superior.
Sin reserva de asiento, sube y siéntate en el primer asiento libre que veas. Ten en cuenta que en los trenes shinkansen, las luces sobre los asientos (generalmente situadas en la parte inferior del maletero superior) indican si están reservados, en rojo ocupados y en verde si están libres. También existe una luz amarilla, que significa que el asiento está libre actualmente, pero será ocupado por otra persona más adelante en el trayecto. Si no tienes reserva, asegúrate de sentarte solo en lugares con luz roja para evitar que te pidan cambiar de asiento
Los shinkansen suelen ir bastante llenos, sobretodo los que salen de Tokio en dirección Kioto u Osaka. Cuando se llenan puede ser posible entrar, pero que tengas que viajar de pie, como si fueses en el metro. Por cierto, si viajas con equipaje voluminoso que mida entre 161 cm y 250 cm en dimensiones totales deberás reservar un espacio en el tren para transportarlo. Puedes hacerlo en los mostradores o coon tu JR Pass desde las máquinas de billetes.
Los shinkasen son caros, pero son la manera más veloz de desplazarte por el país. ¡No te los pierdas!
En verano, hidrátate con las populares máquinas de bebida callejeras
El verano en Japón es muy caluroso, con muchísima humedad y temperaturas muy altas, sobre los 35º grados a diario. Por ello, son tan útiles para hidratarse las máquinas expendedoras de bebidas fresquitas o jidohanbaiki que encontrarás en casi cada esquina del país.
Denes saber que no son mucho más caras que las latas que puedes comprar en un 7Eleven y definitivamente son mucho más baratas que las que puedes pedir en bares y restaurantes, así que si quieres ahorrar pide agua en un restaurante y luego sácate una lata en la calle. En mis viajes las he utilizado muchísimo para combatir el fuerte calor y no son especialmente caras. Una coca-cola puede costar unos 400 yenes en un restaurante y apenas unos 120 yenes en una de esas máquinas.
Tal y como te cuento en este artículo sobre curiosidades de Japón, cualquier particular puede ser propietario de una de estas máquinas previa autorización. Seguramente sean bastante rentables, visto el gran número de máquinas que hay. En invierno, también puedes encontrar bebidas calientes.
Puedes elegir aguas, té fríos, incluso alguna bebida de arroz muy popular en Japón y refrescos, pero sin duda mi preferida es el Nectar de melocotón, buenísimo fresquísimo y con un sabor delicioso. No es tan espeso como en España.
Por cierto, también puedes encontrar máquinas expendedoras de comida, yo encontré algunas incluso con rebozados.
Como curiosidad, si tienes una tarjeta IC tipo Suica (la del transporte de Tokio) o la Welcome Suica puedes pagar con tu crédito en estas máquinas de bebidas lo que evitará que acumules monedas, y acostumbran a papeleras para que puedes tirar la lata. Aprovecha porque las papeleras escasean en Japón.
Prueba la street food japonesa en un yatai
Japón conserva muy bien sus tradiciones y en comparación con otros lugares del mundo está muy poco gentrificado con locales tipo Mc Donald’s, Pizza Hut, cafés de especialidad o locales de brunch con huevos benedict.
Afortunadamente no lo necesitas en Japón y se agradece encontrar un país tan único en ese aspecto. Otro aspecto importante relacionado con la comida es que es un país donde sí que hay auténtico street food, comida rápida cocinada y a menudo servida en la calle.
En ese sentido, una de las experiencias de street food más auténticas son los yatai, los pequeños puestos de madera o en carritos o estructuras temporales, que se instalan al atardecer y se retiran antes del amanecer. Algunos de los yatai más famosos están en Fukuoka, que puedes visitar en una ruta por Kyushu.
La street food japonesa se compone normalmente de platos rápidos como ramen, yakitori (brochetas de pollo), takoyaki (bolitas de pulpo), gyozas y tempura, acompañados de cerveza o sake. La gracia es que no sólo te hacen la comida al momento, también puedes sentarte en las pequeñas mesas que se comparten con los demás clientes. En zonas tan populares como Fukuoka, los yatai suelen tener cola.
Visita un maid café en Akihabara
La visita a un maid café puede ser una experiencia algo controvertida en Japón. Este tipo de locales se han popularizado mucho en los últimos años, muy especialmente en el barrio de Akihabara, famoso por sus tiendas de anime. Allí, cuando cae la noche es fácil ver a la relaciones públicas de este tipo de locales en la calle vestidas de sirvientas y promocionando estos locales. Algunos no están abiertos para turistas, en otros son bienvenidos.
Los maid café son locales para tomar un refresco o un pastelito y en el que se propone un un cosplay: un rol representativo en el que uno de los participantes (o todos) usa un disfraz para interpretar a un personaje.
La polémica o extrañeza con los maid cafés en Japón viene porque el rol de las camareras (normalmente adolescentes) suele ser el de una sirvienta disfrazada con un traje inspirado en las sirvientas clásicas que incluye enaguas, cofias, medias hasta las rodillas y lazos que recibe “en casa” al amo, en este caso al cliente, al que trata como si fuera el dueño. En este tipo de establecimientos la mayoría de los clientes son masculinos, debido a que se propone este rol, aunque las chicas también pueden entrar si desean jugar ese papel.
Existe una versión para chicas, los cafés para mayordomos (los Swallowtail), en los que los camareros son chicos adolescentes que asumen el rol de sirvientes vestidos con un típico frac de mayordomo inglés y que reciben en casa a su jefa (clienta), que asume el rol de “ricachona que vuelve a casa”.
Mi experiencia en un maid café fue singular. Vimos a la japoneses simplemente hablando con las chicas. Dentro está prohibido tocarlas y hacer fotos, excepto si pagas por una foto con ellas. Pedimos un café y la sirvienta nos fue preguntando a cada uno cuántos terrones de azúcar queríamos y qué animal queríamos que nos dibujara sobre el capuchino. Una vez los dibujaba, daba algún que otro saltito y hacía muchas muecas (y nosotros también aplaudíamos).
Date cuenta que Japón no es tan moderno como parece ni está tan gentrificado culturalmente
La experiencia definitiva en Japón consiste en darte cuenta que no es un país tan moderno y que conserva su idiosincrasia. Fue moderno y deslumbró al mundo a finales de los años 80 y principios de los 90, pero en muchas cosas parece que se han quedado ahí. Un ejemplo claro lo verás en el barrio de Shinsekai en Osaka, que es la representación de esa modernidad vintage ochentera a la que acabas cogiendo cariño.
Por suerte, tampoco es un país gentrificado en el aspecto cultural. No hay grandes cadenas extranjeras (a excepción de los 7Eleven) ni de comida, ni de grandes marcas de ropa. Tampoco están muy extendidas modas como la del brunch, aunque seguramente si buscas puedas encontrar este tipo de locales.
Y todo eso lo hace único. Se parece poco a otros lugares del mundo (Corea del Sur está algo más occidentalizado en ese sentido) y tiene pocas intenciones de cambiar para estandarizarse.
Por eso, es un viaje que engancha.
¡Disfruta de Japón!
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