Lloret de Mar es uno de los destinos más populares de la Costa Brava. Esta bonita localidad del litoral catalán fue a principios de siglo XX un destino pionero en la zona en abrirse al turismo. Primero, como lugar de veraneo de la burguesía catalana, y poco después de los primeros turistas extranjeros que apostaron por descubrir un paisaje mediterráneo prometía olor a sal y que se asombraron de que también oliese a pino.
Desde entonces, el crecimiento de Lloret de Mar ha sido rápido, en algunos momentos con algunos excesos, pero que hoy se reivindica como un destino de turismo familiar, deportivo y cultural incluso fuera de temporada, cuando puedes disfrutar de su calma.
Te doy todos los detalles para visitar Lloret de Mar fuera de tópicos.
Los caminos de ronda son una de las mejores opciones para descubrir la Costa Brava. Estos antiguos senderos de vigilancia recorren parte de la costa catalana conectando el gran sendero GR-92 con tramos de interior, calas vírgenes y zonas de playa en poblaciones como Calella de Palafrugell, Cadaqués o Blanes. Algunos son icónicos, como el camino de ronda de Cadaqués al Cap de Creus, los que parten de la playa virgen de El Castell o los que conectan Begur con las calas de sus alrededores.
En Lloret también puedes disfrutar de esta naturaleza conectada gracias al paso del gran sendero GR-92, que de Blanes a Tossa de Mar aporta 30 kilómetros a su gran recorrido de más de 500 kilómetros. En el caso concreto de Lloret de Mar, es conocido como “El sender del Mediterrani” (así lo verás señalizado en el pueblo) y cruza Lloret por su litoral. En verano, se llena de turistas con sandalias; en invierno de ciudadanos que disfrutan de esta zona natural para dar un agradable paseo junto a la costa.
En Lloret tienes dos caminos de ronda que puedes explorar: el de Lloret a Blanes (8 kilómetros) o el de Lloret de Mar a Tossa de Mar (12 kilómetros), algo más complicado. En una primera visita te recomiendo el primero, ya que es el que te permitirá ver los principales puntos de interés del municipio.
El camino de ronda más interesante es el que une Lloret de Mar con Blanes, hacia el sur. Son 8 kilómetros que conectan el norte de Lloret desde el Castell d’en Plaja hasta el jardín botánico de Mar i Murtra en Blanes. Cruza así las principales playas de Lloret de Mar como son la gran Platja de Lloret de Mar y la Platja de Fenals, otras de las más pintorescas, antes de adentrarse por el interior por zonas más urbanas.
Puedes recorrer este sendero en unas 2 horas a pie. En el inicio, junto al icónico Castell d’en Plaja (recientemente reconstruido), podrás ver la imagen de postal más icónica de Lloret. En concreto, en Sa Caleta, una cala que a menudo usan los pescadores locales para salir a faenar. De hecho, es fácil ver barquitas de colores con la silueta de fondo del castillo.
La historia del castillo es singular. Su aspecto medieval no corresponde al tiempo de construcción ya que fue edificado a mediados del siglo XX (entre 1935-1940) por el arquitecto Isidor Bosch como parte de un encargo del industrial Narcís Platja Martí, propietario de la empresa Galetes Plaja.
Narcís Plaja fue uno de los ilustres que la burguesía catalana que cambió por siempre el paisaje de la Costa Brava cuando decidió fijar aquí su residencia de verano. No es un caso único en la zona, también registran historias similares los Jardines de Mar i Murtra en Blanes o la icónica Casa de les Punxes de la Playa de Sant Pol, cerca de S’Agaró.
Su construcción no estuvo exenta de polémica, ya que a muchos lloretencs no les acababa de convencer esa excentricidad medieval, pero con el tiempo se convirtió en un símbolo local.
Aunque su silueta parezca imponente en realidad de trata de un castillo de pequeño tamaño con torres altas. Hoy puedes disfrutarlo como mirador natural (4€ la entrada) y tomar algo en el bar ubicado en el patio o bien visitando su propuesta inmersiva en tres salas ubicadas en el interior del edificio (12€ entrada) y tematizadas en los retos del cambio climático.
Volviendo al camino de ronda, la zona más pintoresca es el paso por Cala Banys, que se inicia con una espectacular escalera entre rocas una vez superada la playa de Lloret. Esta zona la encontrarás en la zona al extremo sur del Castell d’en Plaja.
En este punto, la escalera enfila junto al mar hasta el mirador donde se ubica la estatua de la “Dona Marinera”. Esta obra de 2,40 metros de altura del artista Ernest Maragall es un homenaje a esas mujeres de marineros e indianos de Lloret que partieron a buscar fortuna a América, mientras ellas se quedaban a cargo de la familia, trabajando solas durante meses por un futuro mejor.
La figura femenina mira hacia el horizonte y espera el regreso del marido y/o del padre de familia. Según la leyenda local, si también miras al horizonte mientras le tocas el pie derecho se cumple el deseo que pidas.
Superada la estatua, el paso por Cala Banys se vuelve algo más agreste, con bosques de pino y una caminito que sube y baja por el litoral.
El lugar más bonito coincide a la altura del Chiringuito Cala Banys, uno de los más interesantes de la Costa Brava. Rodeado de rocas y con unas vistas espectaculares, es un muy buen lugar para tomar un vermut al mediodía o una copa al atardecer, ya que está especializado en cocktails.
El camino de ronda pasa por delante de las mesas y sillas dispuestas cara al mar hasta el Mirador d’en Llaveries, homenaje a un pintor en la zona que tuvo al mar como protagonista de muchas de sus obras.
El mirador, acondicionando con bancos y en verano también con las mesas del beach bar, es uno de los más bonitos de la Costa Brava. Rodeado de palmeras, es un pequeño oasis de tranquilidad, y no suele estar tan concurrido como otras zonas de Lloret.
La coctelería de Cala Banys suele abrir de marzo a octubre. Si tienes mesa reservada puedes llegar en coche hasta el aparcamiento. En caso contrario, puedes dejarlo cerca en la zona de urbanización y llegar andando. El trayecto no son más de 10 minutos.
Tras ese paso, el camino empina hasta el otro castillo de Lloret de Mar, el Castell de Sant Joan. En realidad es una torre defensiva del siglo XI que puedes visitar de octubre a mayo los sábados, domingos y festivos de 10 a 12:30h y de junio a septiembre de lunes a domingo de 10 a 13 h y de 17 a 19 h.
Desde la torre defensiva, el camino baja hacia la Platja de Fenals desde donde puedes ver otra de las imágenes de postal más bonitas de este Lloret de Mar más natural.
El último tramo urbano del sendero sigue por la Playa de Fenals. Crúzala y sube hasta el mirador con el mismo nombre y que ofrece una de las mejores vistas de esta tranquila cala. A partir de aquí, el camino de ronda entra por una zona de bosque con encinas, pinos blancos y rubia peregrina y avanza hacia una zona más urbanizada que pasa por delante de los icónicos Jardins de Santa Clotilde de Lloret de Mar y de la ermita de Santa Cristina antes de llegar a los Jardines de Mar i Mutra en Blanes, punto final del recorrido.
Sigue las marcas rojas y blancas del GR-92 para no perderte. Las encontrarás incluso por tramos urbanos.
Visitar las playas de Lloret puede que no parezca una opción fuera de tópicos en un pueblo de costa. Pero lo es si piensas que Lloret de Mar tiene un total de 8 playas y que no todas están en la zona más céntrica, por lo que es probable que si buscas un lugar tranquilo acabes descubriendo algún rincón de playa fuera out of the beaten track. Incluso en un lugar tan turístico como es Lloret de Mar.
Entre las opciones más tranquilas en Lloret te destaco:
Además de estas playas, también puedes visitar la Platja de Fenals, la Platja de Lloret y la icónica Sa Caleta, las tres principales playas urbanas de Lloret de Mar.
Una tercera opción de naturaleza junto al mar en Lloret de Mar son los Jardines de Santa Clotilde; una obra botánica ideada por Nicolau Maria Rubió i Tudurí, máximo exponente del paisajismo catalán. Situados entre Cala Boadella y la Playa de Fenals, este jardín botánico de corte novecentista surge a principios del siglo XX, cuando la burguesía catalana empezó a descubrir la Costa Brava como destino vacacional.
En concreto, en 1918 cuando Raül Roviralta i Astoul, marqués de Roviralta, compró uno viñedo en la ubicación actual y pidió a Rubió i Tudurí que construyera su residencia y unos jardines con espectaculares vistas al mar. En su época, la vivienda fue considerada una de las mejores de la Costa Brava.
Hoy los jardines están gestionados por el Ayuntamiento de Lloret de Mar y la visita es muy recomendable. La residencia se mantiene privada en la zona más alta.
Visitas al mar a parte, el reclamo del jardín es su estilo bucólico y elegante con fuentes, escaleras y estatuas de mármol que parecen transportarte a otra época. El novecentismo buscaba recuperar formas clásicas a través de la simetría, la proporción y el orden. Y estos jardines son uno de los exponentes de este estilo arquitectónico en Catalunya. En 1994 fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña.
Como curiosidad, debes saber que en 2021 la productora HBO seleccionó este enclave como escenario de rodaje internacional de la popular serie Juego de Tronos. Así, los jardines se transformaron en los dominios de la Casa Targaryen para la serie La Casa del Dragón. La precuela de Juego de Tronos utilizó sus escalinatas para recrear los paseos de la realeza de Poniente.
Además de naturaleza y playas, en una visita a Lloret de Mar también puedes aprovechar para conocer su patrimonio cultural. El modernismo y el patrimonio indiano son sus dos reclamos que puedes explorar por tu cuenta en varias rutas por el centro de Lloret de Mar.
Catalunya fue tierra indianos, los emigrantes que entre el siglo XIX y principios del siglo XX partieron hacia Cuba, México, Argentina o Venezuela para hacer fortuna. Muchos lo consiguieron y a su vuelta a Sitges, Mataró, Canet de Mar o Begur (los pueblos con mayor patrimonio indiano en Catalunya) invirtieron el dinero ganado en la construcción de grandes casas y palacetes con estilos eclécticos y toques coloniales, a menudo rodeados de jardines con palmeras.
Lloret de Mar también tuvo sus indianos. La Habana y Matanzas en Cuba fueron dos de los destinos preferidos entre los lloretencs que decidieron abandonar una vida dedicada a la pesca para probar suerte al otro lado del charco. A su vuelta, construyeron las casas y palacetes que hoy conforman el principal patrimonio histórico y cultural de Lloret de Mar.
Para conocerlo, te recomiendo el itinerario de la Ruta de los indianos de Lloret de Mar que puedes hacer por tu cuenta o con un guía local. La ruta comienza en Casa Garriga, una antigua propiedad de Enric Garriga i Mataró, emigrante a Cienfuegos (Cuba). En Cuba se enriqueció con una empresa de materiales y a su vuelta construyó esta bonita casa frente al mar y al paseo principal.
La planta baja conserva el mobiliario original; la otra parte acoge en la actualidad el Museu del Mar con exposiciones sobre los astilleros locales. Por cierto, aquí se ubica la Oficina de Turismo, si te interesa la visita guiada entra en el interior y consulta horarios.
Su bonito exterior de colores pastel es uno de las señas de identidad de las casas de indianos y en la actualidad no pasa desapercibida en contraste con los demás edificios.
Junto a la Casa Garriga, nace el Paseo de Jacint Verdaguer, que parece sacado del centro de Cartagena de Indias o de la Habana Vieja. Es el paseo más bonito de Lloret de Mar y en mi opinión el mejor legado colonial. El paseo cuenta con palmeras a lado a lado y también con algunos restaurantes recomendables para comer bien. La Casa Consistorial, de estilo neoclásico, se situada al inicio del paseo.
Una de las callejuelas que acaba en el paseo es el callejón de Viudes i Donzelles, cuyo nombre hace referencia a la prohibición de las nuevas viudas ricas de indianos de casarse tras el fallecimiento del marido.
Un punto más relevante de la ruta dels indians de Lloret de Mar que puedes conocer a pie: la Casa Museu Font (Carrer Sant Carles, 16), construida en 1877 a iniciativa de del inidiano Nicolau Font i Maig y que puedes visitar.
Los acaudalados indianos no sólo tuvieron dinero para construir de casas exóticas; también fueron los promotores del modernismo en Lloret de Mar, el movimiento cultural y arquitectónico más relevante en Catalunya en las últimas décadas, y que también tiene su presencia en esta zona de la Costa Brava.
Para muestra, tres edificios destacados: la Rectoría y las Antiguas Escuelas Parroquiales, la Iglesia de Sant Romà y el Cementerio Modernista, ubicado a unos 10-15 minutos andando del centro de Lloret.
En estos tres monumentos de la ciudad puedes apreciar como los colores y dibujos exóticos de los edificios indianos dan paso a las características del modernismo, ya sea en el uso de materiales como la cerámica, el homenaje a símbolos catalanes y el rechazo a las líneas rectas a favor de las líneas curvas, entre otras características habituales.
El edificio modernista más espectacular de Lloret de Mar es la Rectoría y las Antiguas Escuelas Parroquiales (Pl. de l’Esglèsia), obra de Bonaventura Conill i Montobio y reconocible por el color blanco con adornos de los edificios que lo componen. Más que una rectoría, parece un castillo medieval, otra de las fuentes de inspiración del modernismo tal y como también puedes apreciar en el Palau Güell y en la Casa Amatller en el Paseo de Gràcia de la ciudad condal, también dos construcciones modernistas claramente inspiradas en castillos medievales.
Junto a ésta, la de Capella del Santíssim, del mismo arquitecto y construida como homenaje a su esposa. Destaca el gran trabajo exterior de la fachada, elaborado con cerámica y piedra tallada en formas que recuerdan al arte bizantino.
También son reseñables las cúpulas, que cuentan con bonitos detalles con trencadís de cerámica, otra señas del modernismo.
Por otra parte, el cementerio modernista de Lloret de Mar conserva un buen número de mausoleos de la época indiana expuestos con detalladas explicaciones. Fue impulsado por esta nueva generación de ricos y Puig i Cadafalch fue uno de los arquitectos que participó en su construcción.
En la actualidad forma parte de la Ruta Europea de Cementerios y está declarado como Bien de Interés Cultural. Es uno de los principales ejemplos de arte fúnebre del s. XIX en Catalunya y uno de los mejores enclaves para redescubrir el Lloret más cultural.
¿Puede ser una bebida parte de la herencia cultural? En el caso de Lloret de Mar sí, y es que el alcohol fue otro de los muchos negocios que también hicieron popular a un lloretenc famoso en el mundo entero: Constantí Ribalaigua.
Este trabajador del conocido bar de La Habana “La Floridita” (regentado por el también lloretenc Narcís Sala) dio con una de las fórmulas más famosas del mundo: el Daikiri. Por aquella época, la bohemia estadounidense se desplazaba hasta Cuba para huir de la ley seca y beberse el mundo en la isla. Y el daiquiri triunfó.
Esta bebida, que mezcla ron, zumo de limón, azúcar, marrasquino (un licor de cerezas y miel) y mucho hielo picado, es una de las señas de identidad de la población. No te vayas sin probarlo.
Por cierto, en nuestro viaje a Cuba uno de los lugares que visitamos en La Habana fue “La Floridita”, el mítico local. Y por supuestos, brindamos con uno en homenaje a Lloret de Mar.
No hay niño/a en Catalunya cuya infancia no hay transcurrido entre las ilustraciones de Pilarín Bayés. Ya fuese por sus publicaciones en la revista Cavall Fort o la ilustraciones del mítico libro “El Zoo d’en Pitus”, su obra es totalmente reconocible por sus personajes simpáticos con mejillas rojas.
Además de en papel, su obra también forma parte de varias ciudades en Catalunya con varios murales de gran formato que recrean escenas populares e históricas de cada localidad. Los encontrarás en Altafulla, la Biblioteca Pilarín Bayés en Vic, la Casa Provincial de Maternitat i Expòsits de Barcelona y también Lloret de Mar, que conserva una colección de tres murales.
El más popular se instaló en 2021 en la playa de Sa Caleta, en primera línea de mar, y muestra el dibujo del castell d’en Plaja y escenas cotidianas relacionadas con el mar y el trabajo de los pescadores.
Un segundo mural se ubica en la Plaça Dalt del Puig, también instalado en 2021 y se representa la regata s’Amorra amorra, que cada año se celebra con motivo de Santa Cristina.
El tercer mural fue en realidad el primero expuesto. Fue instalado en 2018 en la zona de piscina del Hotel Guitart Central Park y en el se representa a Cristobal Colón, pescadores haciendo la Tirada a l’art, el Ayuntamiento de Lloret, una figura de la diosa Dafne y a la propia Pilarín junto a su difunto marido.
Además de todo este legado cultural, Lloret de Mar también organiza a lo largo del año varias actividades culturales.
Una de las fiestas más relevantes es la Feria de los Americanos. Esta fiesta popular temática recuerda la historia de los indianos con varias actividades en las que participa toda la localidad. Normalmente se organiza en un fin de semana de junio con pasacalles, teatro de época protagonizado por personajes vestidos de indianos, conciertos de música cubana y latina, talleres de bailes caribeños, degustaciones de ron y daiquiris (faltaría más) y visitas guiadas por las casas indianas y lugares históricos.
Por estas fechas, muchas personas van vestidas de blanco con sombreros de paja, imitando el estilo de los indianos. Por cierto, no es la única localidad de la Costa Brava que celebra una fiesta de indianos, Begur también cuenta con una fiesta muy similar a principios de septiembre.
Otra celebración popular es la Lloret Shopping Night, una noche dedicada al comercio local con mucho ambiente gastronómico y musical por las calles.
Lloret se posiciona también como un lugar interesante para practicar actividades deportivas en la Costa Brava. En el pueblo tienes varias opciones, aunque muchas están disponibles a partir de la temporada alta. Apunta:
Submarinismo: Lloret de Mar cuenta con varias empresas de submarinismo para explorar el fondo marino. Puedes animarte con cursos de iniciación, de bautismo, de especialización o simplemente alquilar tu equipo para practicar este deporte por tu cuenta. Consulta aquí las empresas de submarinismo de Lloret de Mar.
Kayak: Si hay mar, hay una propuesta de kayak y Lloret no podía ser menos. Varias empresas ofrecen esta actividad que puede ser una buena opción para distraerse siempre y cuando el mar esté en calma. Una excursión muy popular consiste en llegar con kayak hasta la playa de Fenals.
Golf: Quizás el golf no sea la clave que motive una visita a Lloret, pero debes saber que el Pitch and Putt de Lloret es el segundo campo más difícil de Catalunya. Para una escapada en grupo de amigos puede ser una opción interesante.
Yo nunca lo había probado y lo cierto es que fue una experiencia divertida y de precisión.
Bicicleta: Lloret y sus alrededores ofrecen diversas rutas para los amantes de la bicicleta.
Lloret de Mar tiene un pasado noventero todavía presenta en la Avenida Just Marlès Vilarrodona y alrededores, que concentra discotecas con neones de colores, tiendas de souvenirs con productos fosforitos y en general unas vibes un poco pasadas de moda y que muchos años se han asociado a la imagen de Lloret de Mar.
Por si no quieres salir de fiesta a discotecas de aspecto noventero estas son algunas de las opciones:
Para comer, también tienes opciones interesantes en:
La oferta hotelera en Lloret es muy amplia. La mayoría de alojamientos son apartamentos o grandes hoteles con piscina. Algunos de los establecimientos más recomendables son:
Hotel Surf Mar: Nos alojamos en este hotel. Las instalaciones son bastante buenas y cuenta con una gran piscina que no pude resistirme a probar. Si vas en grupo de amigos puede ser una buena opción para relajarte y descansar. A nosotros nos gustó bastante y por primera vez probamos la tarifa all included. Está situado a apenas 2 minutos de playa.
Hotel Evenia Olympic Park: Más que un hotel parece el sueño de todo niño con sus múltiples piscinas y toboganes. Además cuenta con una oferta gastronómica de calidad. Si vais, no os olvidéis de probar su paella de quinoa.
Hotel Delamar: Otra opción céntrica y con piscina y con un buffet libre con un comedor para grandes grupos. Una buena opción para comer si sois un grupo grande o vais con niños.
Hotel Anabel: un gran hotel renovado y con una gran piscina situado en el centro de Lloret. Cuenta con un spa.
Camping Lloret Blau: Si lo tuyo es viajar en furgoneta o ir de acampada este camping está situado en la ciudad aunque en una zona un poco más apartada del centro y cerca de supermercados.
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Lloret de Mar es un destino ideal para los viajeros, ya sea que vayan solos, en pareja o con la familia. La belleza de sus calles. La oferta de ocio y gastronómica es bastante amplia, así como la zona comercial y de tiendas. Lloret de Mar ofrece muchos establecimientos hosteleros junto al mar que disfrutan de una ubicación envidiable.