El presupuesto de viaje es uno de los aspectos más importantes para los viajeros: no gestionarlo bien puede ser la fuente de muchos quebraderos de cabeza, tensiones y discusiones. Encontrarte en un país como la India sin el dinero suficiente para seguir es una experiencia muy agotadora y muy poco recomendable. La eficacia de un cajero-ATM indio brilla por su ausencia. En el país del yoga sólo en contados sitios puedes pagar con tarjeta.
Sin embargo, de los errores se aprende. Éstos son los 6 consejos básicos basados en experiencias propias que puedes seguir para que el dinero no arruine tu viaje.
Aprovecha el cambio de moneda y paga en moneda local: En países como Vietnam o Tanzania, además de la moneda local, es de uso frecuente y habitual el dólar cunado se trata con turistas. Aunque últimamente la moneda estadounidense se está fortaleciendo frente al euro, conseguirás mejor cambio si cambias de euros a moneda local. Puede que sea poco, pero no suele valer la pena hacer el triple cambio euro-dólar-dong/rupia o a la moneda local que sea. En caso de coexistir 2 monedas, intenta pagar todo lo que puedas en moneda local antes que con dólares.
Planifica el dinero que aproximadamente te gastarás por día: ¿Cuánto dinero me llevo? ¿Me faltará cash? Según mi experiencia, una buena forma de planificar el presupuesto de un viaje es tener una idea aproximada de gasto por día.
En el sudeste asiático y la India puedes dormir en sencillos hostales y comer 3 veces al día en restaurantes locales por menos de 40 euros por persona al día. Con este presupuesto también puedes hacer desplazamientos cortos en transporte local.
En general, el alojamiento resulta mucho más barato encontrarlo en el destino que reservarlo de antemano, especialmente si no viajas durante los meses de diciembre o enero o en verano por Europa. Si un día lo superas no te agobies, seguramente tendrás otro día con menos desplazamientos y lo recuperarás. En América Latina quizás deberás subir el mínimo diario a 50-60 euros siempre y cuando que no decidas a comer y a cenar pizzas en locales para turistas menos alternativos. Ese presupuesto también te servirá para recorrer Zanzíbar.
Las actividades, un gasto aparte: Si sabes de antemano que vas a subir al Macchu Picchu o que quieres pasar dos días en un bote para disfrutar de la bahía de Halong, añade a tu presupuesto diario el gasto aproximado de esas actividades. Así tendrás una idea más real del presupuesto total del viaje. Si contratas estas actividades con agencias locales una vez estés allí, casi siempre te ahorrarás dinero.
Bote común para pagar transporte en viajes de grupo: Es muy útil contar con un bote común para ir pagando el transporte, especialmente si viajas con un grupo numeroso. Ese rickshaw que te llevará al Taj Mahal o ese tuk-tuk que debes coger porque empieza a llover pueden pagarse perfectamente con el dinero del bote sin tener que ponerse a pensar quién paga esta vez. El conductor agradecerá esa rapidez.
La tarjeta de crédito no siempre puede funcionar pero llévala: La India puede ser un infierno si te quedas sin rupias y decides sacar dinero desde un cajero callejero. La mayoría no funcionan o pueden no tener la cantidad que tu necesitas para continuar viajando. Además, los indios acostumbran a entrar en la sala del cajero mientras sacas dinero porque así pueden disfrutar del aire acondicionado (y si no funciona, entran igual para hacer cola). Considera siempre llevar una cantidad mínima de cash por si en tu destino hay pocos cajeros o por si el pago con tarjeta no está extendido como suele suceder en África o India. Y aún así, lleva siempre una tarjeta de débito y si puedes de crédito.
Si te falta dinero, al final no queda más remedio que sacar más: Una obviedad. Sin embargo, muchos viajeros pueden agobiarse si ven que su presupuesto incial va a sobrepasarse. Siempre puedes ir recortando muchas actividades pero al final evitarás muchas preocupaciones si simplemente sacas un poco más de dinero para seguir adelante.
