El verano que hice un gran viaje por Francia de tres semanas lo dediqué a hacer una ruta por Normandía, parte de la Bretaña y a visitar los pueblos medievales del sur de Francia más bonitos de la región de Midi-Pyrénées. La zona más desconocida para mí era la región de la Bretaña y fue la que más me sorprendió.
La Bretaña es un Departamento con ciudades medievales tan interesantes como Dinan, una zona costera con playas concurridas en verano y una zona con mucha cultura, puesto que la Bretaña tiene como región un peso historia de toda Francia. Mi paso por allí no fue muy prolongado (me quedé con ganas de visitar la costa oeste), pero la ruta por la Bretaña francesa en coche que te detallaré a continuación puede ser complementaria a una ruta más larga por Normandía o por supuesto más extensa por la propia Bretaña en función de los días que tengas.
Bretaña suele suele una opción de paso en un roadtrip a Normandía, pero en Francia es muy popular para ir de vacaciones en verano a la zona atlántica. Tienes más costa que Normandía y hay muchísimas opciones de camping y hoteles cerca del mar. Más allá de la costa, el interior también es muy interesante.
El punto de entrada a Bretaña (o de salida según la dirección de la ruta) suele ser Nantes, la histórica capital de la Bretaña que quedó separada de la región a principios del siglo XX debido a una nueva división territorial no exenta de cierta polémica. Puedes llegar a Nantes en vuelos directos desde Barcelona, Madrid y París y desde allí alquilar un coche o bien llegar con tu propio vehículo desde España.
Nantes es una ciudad muy divertida que ha apostado por la cultura para reconvertir su antigua actividad industrial. A mi me pareció muy interesante tal y como puedes leer en este post sobre 12 cosas que ver y hacer en Nantes.
En coche también es habitual acceder en carretera por Normandía tras visitar el Mont Saint-Michel y la región. Ése fue mi caso y para no desviarnos demasiado de la ruta nos centramos en el interior de la Bretaña.
Una de las cosas que más me sorprendió de Bretaña es que es una zona con muy pocos peajes. De hecho, no tuvimos que pagar ninguno a pesar de que no fuimos por vías demasiados secundarias lo nos ayudó a reducir nuestro presupuesto de viaje. Sí que tuvimos que pagar más por Normandía y también para cruzar los alrededores de París.
Una de las curiosidades de conducir por Francia es que cuenta con muchas gasolineras con surtidores en los que puedes pagar directamente en la máquina sin necesidad de ir a la caja. Es una ventaja, pero debes saber que este tipo de surtidores te cargan un depósito de 150€ en tu cuenta corriente que te devuelven unos días después.
Por lo demás, las carreteras francesas están bastante bien señalizadas pese a que cuentan con menos servicios de restauración en comparación con algunas de España. La mayoría son grandes cadenas con muy poca oferta más allá de un bocadillo.
La red de hoteles de carretera en Francia (también en Bretaña) es muy buena, están bien situados y ofrecen ofertas interesantes. Nosotros los usamos bastante ya que tenían la ventaja de que no debías pagar por el aparcamiento, cosa que sí es necesaria en algunas ciudades francesas. Las cadenas Holiday Inn o Ibis tienen una buena red de alojamientos cerca de las principales vías de paso.
Por lo que vi, el alojamiento en Bretaña es amplio tanto su buscas hoteles, apartamentos, moteles de carretera o si vas en autocaravana.
Reserva tu hotel en la Bretaña
Entré a Bretaña tras visitar Normandía durante 7 días y el Mont Saint-Michel, el tercer monumento más visitado de Francia. Hice la ruta en verano de 2020 sin haber reservado los hoteles con antelación así que para encontrar buenos precios tuve que hacer noche en algunas ciudades medias o pequeños pueblos no turísticos y algo anodinos como Broons.
Tras hacer el check-in en Broons nos recomendaron visitar las playas de Cancale en la Costa Esmeralda para una tarde tranquila. Esta bonita ciudad-puerto es conocida por el buen sabor de sus ostras y mariscos gracias al plancton de la Bahía del Mont Saint-Michel que llega a costas bretonas. La Punta del Grouin es un buen lugar en las afueras de Cancale para ver la famosa Bahía normanda y empaparse del precioso paisaje bretón de costa.
Cancale es una ciudad pequeña junto al mar con pocas playas, así que debes explorar los alrededores si buscas pasar un día en la arena. La playa más amplia a las afueras de Cancale es Plage Verger, una zona de arena grande con aparcamientos en los alrededores muy agradable para el baño y que pese al gentío estaba muy limpia.
La Costa Esmeralda se extiende a lo largo de 350 kilómetros entre Cancale y el cabo Fréhel y su denominación procede del color esmeralda del mar.
Esperaba mucho de Saint-Malo, pero un día muy lluvioso y ventoso aguó un poco la visita. Situada en la desembocadura del río Rance, Saint-Malô es una antigua ciudad portuaria fortificada con un gran legado de historias de corsarios y piratería. Sus espectaculares murallas sobre el mar atraen al año a muchísimos visitantes. El casco histórico se conserva aunque muchos edificios fueron bombardeados en la Segunda Guerra Mundial y tiene quizás demasiadas tiendas de souvenirs.
Lo mejor de Saint-Malo es pasear por sus murallas y caminos de ronda con magníficas vistas a las playas, al puerto y a los fuertes. Desde la puerta Saint-Vincent se despliegan varios caminos junto a las murallas hasta alcanzar la torre Bidouane. Con la marea baja, un pasillo de arena une tierra firme con las islas del Grand Bé y del Petit Bé.
Además es una ciudad con muchas playas.
Dinan fue la ciudad que más me gustó de mi ruta por la Bretaña francesa en coche. La ciudad se encuentra junto al río Rance y cuenta con un puerto deportivo en la zona baja y un núcleo histórico de casas de entramados y un castillo del siglo XIV en la zona alta.
La villa medieval se ha mantenido en perfectas condiciones y cuenta con murallas con estupendos miradores hacia el puerto, pero también en la zona del casco histórico. No es difícil imaginar sus calles repleta de artesanos, curtidores y trovadores. Además de pasear por sus callejuelas (una de las zonas más bonitas es la calle que baja al puerto), también te recomiendo subirte a lo alto de la Torre de l’Horloge (la Torre del reloj) desde donde se aprecia mejor la espectacular arquitectura medieval de Dinan.
En el castillo-museo de la ciudad se retiró la legendaria reina Ana de Bretaña tras la muerte de su esposo, el rey Carlos VIII.
¡Una para imprescindible en un roadtrip por la Bretaña!
Los alineamientos de Carnac son una de las curiosidades de la Bretaña. Se trata de un conjunto de alineamientos megalíticos situados al norte del pueblos de Carnac y la ciudad playera de Vannes y está considerado el monumento prehistórico más extenso del mundo.
En Carnac existen varios yacimientos que conservan menhires de gran tamaño y que como seña de identidad están alineados en misteriosas filas. El conjunto más importante es el de Le Ménec, con 1099 menhires dispuestos en 11 hileras de 100 m de ancho por 1,2 km de largo. Otros yacimientos destacados son el Kermario, que posee 982 menhires en 10 hileras y el de Kerlescan, con 540 piedras organizadas en 13 hileras.
Puedes visitarlos a pie desplazándote por la zona aunque también hay un tren turístico con parada en cada una de las zonas. El más místico de todos los menhires es el Gigante de Manio, un bloque solitario de 6 metros de altura que realmente sorprende. En la zona se comenta con orgullo que los famosos menhires que portaba Obélix en los cómics están inspirados en los de Carnac.
Además de los menhires, te aconsejo que te acerques a Vannes, una ciudad con una gran playa y muchos restaurantes.
Como te he comentado, sólo pude visitar una parte de la Bretaña para no desviar demasiado la ruta. Si que considero imprescindible acercarse hasta Nantes para palpar más la cultura y la gastronomía bretonas. Además de la histórica capital bretona (que ahora forma parte de la región de Países de Loira) también puedes incluir en tu ruta por la Bretaña francesa en coche:
Bretaña es una zona con mucha tradición gastronómica. Por supuesto, los pescados, el marisco y las otras son sus especialidades aunque también es muy popular la galette bretona, unas tortas de trigo negro sarraceno que se sirven con rellenos salados formados por embutidos, verduras o quesos. Es muy parecida a las crêpe, pero éstas se comen en el almuerzo, mientras que las crêpes son un plato del postre.
La sidra también es tremendamente popular. Bretaña produce el 40% de la sidra que se consume en Francia y no falta nunca en un bar o restaurante. La sidra se sirve en grandes boles y jarras y suele ser un muy buen acompañamiento para las galettes.
¡Una ruta por la Bretaña francesa en coche tiene mucho que ofrecer!
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