Stone Town es la histórica capital de Zanzíbar, una isla conocida como la “isla de las especias”. La ciudad fue un importante punto de intercambio comercial de este tipo de productos entre Asia y Europa, pero también de esclavos para potencias coloniales.
Fruto de toda esa herencia comercial, nos encontramos con un lugar con fuerte influencia hindú, árabe y suahili. Zanzíbar también fue colonia inglesa, portuguesa y otomana y se conservan un gran número de casas coloniales.
Declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, visitar Stone Town supone una oportunidad para constatar esa curiosa mezcla. Se trata de un lugar tranquilo en el que disfrutarás de un ambiente relajado y seguro. Zanzíbar es un conjunto de islas en Tanzania y Stone Town está situada en la isla de Unguja, la más grande.
¡Si quieres saber qué visitar en Stone Town, sigue leyendo!
La vista de la Casa de las Maravillas desde el ferry nada más llegar a Stone Town es uno de los mejores recuerdos que guardo del viaje.
Stone Town es una bonita ciudad con una de las medinas más interesantes de esta parte de África. Te recomiendo visitarla en dos días, puede ser además la base para varias excursiones por la zona.
El principal atractivo de la capital de Zanzíbar es la medina. Se trata del núcleo principal de la ciudad y está formado por un gran número de callejuelas que se cruzan entre sí de forma desordenada.
Al principio puede darte un poco de miedo perderte por esas oscuras calles, pero tras cruzarla varias veces ya te haces una idea de qué dirección tomar en cada momento y resulta hasta divertido encontrar rincones nuevos.
Es un sitio bastante seguro. Nuestro hotel estaba situado en el interior y la recorrimos varias veces de día e, incluso de noche, sin tener ningún tipo de problema. Al entrar vas descubriendo pequeños colmados, zapaterías, tiendas de souvenirs y mezquitas. Es como viajar atrás en el tiempo. Te recomendamos fervientemente callejear, aunque también existen tours guiados.
Stone Town también es conocida por el cuidado trabajo sobre madera de las puertas de las casas coloniales. Se conservan una gran cantidad de adornos y se calcula que todavía hay unas 800 puertas. Cuanto más grandes y más bonitas, más poder económico demostraba tener la familia.
La mayoría se encuentran en torno al hotel Dhow Palace. En esta zona también hay numerosos hoteles que cuentan con terrazas-restaurante en la azotea desde podrás disfrutar de excelentes vistas sobre la ciudad.
Las casas de piedra dominan la medina (de ahí el nombre de la ciudad) y son una mezcla de arquitectura árabe e hindú con dos plantas y similares a las que puedes encontrar en sitios tan remotos como Jaisalmer, en India.
La Casa de las Maravillas es un gran edificio blanco construido en 1883 que fusiona estilos árabe y colonial. Hoy es la sede del Museo Nacional de Historia y Cultura de Zanzíbar.
Fue el primer edificio de la isla en tener electricidad y ascensor y es famoso por el gran reloj que corona la fachada principal. Se puede visitar por el exterior y entrar en el museo. Pero se trata de un edificio en bastante mal estado que a menudo sufre derrumbes.
Junto a la casa se levanta el antiguo fuerte. Se conservan las murallas y el gran patio interior donde hay un mercado de artesanía local.
La Catedral es otro punto de interés histórico de la ciudad. Está situada dentro de la medina y es uno de los principales edificios que recuerdan la herencia iglesia. Esta Catedral se levantó como monumento de recuerdo sobre el antiguo mercado de esclavos de la isla.
Para entrar hay que pagar un ticket. Se puede visitar el interior de la Catedral, así como las dos salas de espera de los esclavos.
Aquí los encerraban hasta su venta. Les atacan una cadena de hierro al cuello (tanto a mujeres, como a hombres y niños) y los encerraban largos períodos en estos cuartos oscuros y húmedos. Muchos morían porque las salas se inundaban. Los esclavos se vendían a comerciantes que los trasladaban en largos viajes a América.
A la salida de las salas hay un pequeño monumento de piedra que los homenajea.
En Mochileros de viaje somos muy partidarios de visitar los mercados de las ciudades. Stone Town no fue una excepción. Tiene un pequeño mercado caótico no apto para estómagos sensibles situado a las afueras de la medina. A más de uno le disgustará saber que la mayoría de los productos que se consumen en los restaurantes y hoteles de la isla salen de aquí.
Lo cierto, es que el marisco y el pescado son de gran calidad. En nuestro viaje a Tanzania no sufrimos ningún problema estomacal.
A las afueras del mercado hay numerosos puestos que venden especias. Recomendamos comprarlas en la visita a las granjas de especias que hay en las afueras. Las de este mercado suelen ser caras y no hay gran cantidad.
El habitante más popular de Stone Town para los occidentales es Freddie Mercury, el líder de Queen (por si hay alguien que no lo conozca). Farrokh Bulsara (su nombre real) nació en Stone Town el 5 de septiembre de 1946.
En esa época la isla era un protectorado inglés y el padre de Freddie trabajaba como cajero de la Secretaría de Estados para las Colonias. En 1954, a la edad de 8 años fue trasladado junto a su familia a Pachgani, cerca de Bombay.
Poco queda de la estancia de Freddie y su familia en la isla. Únicamente se puede visitar su casa natal en la calle de Kenyatta Road. No dejó demasiada huella en la ciudad y eso se nota.
A muchos les decepciona la visita, ya que sólo puedes hacerte una foto en la puerta. La casa pasa bastante desapercibida. De hecho, nosotros la cruzamos un par de veces antes de darnos cuenta que era la casa de Freddie. Los habitantes de la isla no parecen demasiado interesados en homenajearlo.
Otro punto de interés con su nombre es el Bar Mercury, un bar muy grande para turistas situado frente al mar. Es un buen lugar para tomar unas copas y poco más. De Freddie sólo toma el nombre.
No hay mejor forma de acabar el día en Stone Town que pasear por los Jardines de Forodhani y por el paseo marítimo. De noche estos jardines se llenan de pequeños puestos de comida local. Acuden muchas familias con niños para pasear por la zona y comer por allí.
En nuestro caso, decidimos no comer en los puestos de los jardines porque queríamos prevenir posibles dolores estomacales. Son puestos callejeros donde la limpieza y la calidad de los alimentos varían en función del vendedor.
También hay pequeños puestos donde venden refrescos y helados que puedes consumir en terrazas frente al mar. Pasear por allí una tarde verano es realmente una delicia.
Tras la visita a los jardines no debes perderte el paseo cerca de los jardines. Cada tarde, los adolescentes acuden al muelle para hacer saltos y piruetas. Esta es una de las cosas que más me gustó de la ciudad. Los chicos realmente disfrutan del agua y de la playa y se notaba que lo hacían por diversión y no como espectáculo para los turistas.
El sol daba sus últimos rayos del día y ellos se lanzaban al mar, haciendo volteretas y chapoteando en el agua. Una bonita imagen de postal para recordar Stone Town, la capital de las especias.
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