La idea de un viaje a Corea del Sur dibuja sin querer imágenes de turismo por grandes ciudades. Sin embargo, el país cuenta con un total de 23 parques nacionales y algunos más regionales repartidos por la península y la isla de Jeju y que ofrecen una alternativa de naturaleza si quieres escapar unos días de un viaje urbano.
Uno de los parques naturales más visitados es el Parque Nacional de Seoraksan, situado al noroeste de la península y con buenas conexiones desde la capital, Seúl. El parque está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y es famoso por su paisaje montañoso dominado por grandes rocas en forma de agujas. Si lo tuviese que comprar con otro lugar, sin duda escribiría aquello del “el Montserrat surcoreano“, en referencia a la montaña más famosa de Catalunya con la que guarda grandes similitudes.
Llegar a Seoraksan desde Seúl es bastante fácil y visitar un parque en Corea del Sur te permitirá apreciar lo bien organizado que está todo en el país, incluso sus parques naturales. Limpios y con buenas comunicaciones.
En Mochileros de viaje pasamos 2 días en Seoraksan haciendo un par de rutas, incluida la famosa subida a la cima de Gwongeumseong. Para visitarlo hicimos noche en la ciudad costera de Sokcho, sin duda la mejor opción para llegar a Seoraksan.
El Parque Nacional de Seoraksan se encuentra a unos 200 kilómetros al noreste de Seúl. Si bien alquilar un coche es una buena opción para llegar tienes la opción de hacerlo en un autobús muy bien adaptado, puntual y con buena frecuencia que llega hasta Sokcho, la ciudad más cercana donde puedes alojarte.
Desde Seúl tienes varias opciones para llegar a Seoraksan en autobús tal y como te explico en este post en detalle. El trayecto dura unas dos horas y media y suele hacer una parada de unos 15 minutos en una área de servicio.
En Corea del Sur los buses tienen 3 clases: Premium, Excellent y Economy. Te recomiendo la Premium, no es mucho más cara y tiene asientos super cómodos acolchados y reclinables tipo clase business de avión con cargadores. Fue la opción que elegimos y nos gustó mucho.
Te resumo cómo llegar a continuación:
Mi consejo es que llegues a la Seoul Express Bus Terminal (Seoul Gyeongbu) y compres tickets para el bus Premium directo a Sokcho. El primer bus suele salir a las 6:00h y el último a las 23:30h.
Una vez llegues a la Sokcho Express Bus Terminal, la parada de bus que te llevará a Seoraksan está situada a unos 100 metros de allí. Cruza el semáforo para ir a la acera de enfrente y allí encontrarás la parada del bus #7/7-1.
Consejo: usa Naverapp en lugar de Google Maps para moverte por Corea del Sur. Ésa app es la más completa en el país si quieres buscar direcciones y horarios y realmente funciona mejor que Google Maps, que en Corea del Sur tiene muchas menos opciones.
Es una app gratuita.
La mejor opción de alojamiento para visitar el Parque Nacional de Seoraksan es la ciudad de Sokcho, situada a unos 20 minutos en coche o autobús. Allí encontrarás varias opciones de alojamiento, muchas cerca de la estación de autobús de Seoraksan.
Nosotros nos alojamos en el hotel With U Hotel & Guesthouse, situado frente a la terminal de autobuses de Sokcho y a apenas 2 minutos de la parada de autobús local que conecta con Seoraksan. La terminal queda cerca de la playa, donde encontrarás muchos restaurantes de marisco, aunque puede encontrar algún que otro local de pollo frito, muy populares en el país. De noche es una zona bastante animada.
Puedes reservar aquí tu hotel en Sokcho.
La otra opción de alojamiento son los hoteles que hay junto el Visitor’s centre del propio parque, donde hay incluso un albergue para jóvenes. No tendrás la vidilla de la ciudad, pero te será más cómodo para las excursiones. Aquí también se ubican algunos restaurantes, por cierto los únicos que encontrarás en la zona del parque. Tenlo en cuenta también si simplemente visitas la zona de día.
Si quieres visitar Seoraksan es recomendable un mínimo de dos días para disfrutar de excursiones sin prisa y pasear por Sokcho al atardecer. Si quieres hacer más de una ruta larga, te recomiendo tres o más días.
En mi opinión, si no eres un montañero super auténtico o con mucha necesidad de hacer muchas rutas la visita de dos días para combinar una ruta larga por ejemplo a la Ulsanbawi Rock, la excursión más popular del parque, y luego hacer alguna otra ruta corta por el sendero de Biseondae Rock o el Biryeong Falls si quieres ver cascadas ya en zonas más llanas, es más que suficiente.
En nuestro caso llegamos al mediodía desde Seúl e hicimos esa misma tarde parte del recorrido de Biseondae Rock y al día siguiente nos levantamos temprano para subir hasta la Ulsanbawi Rock. Tras la excursión, regresamos a Sokcho para volver a Seúl con un autobús que salía por la tarde. Las mochilas nos la guardaron en el hotel mientras hacíamos la excursión.
El Parque Nacional de Seoraksan es el más popular de Corea del Sur. Abarca un área de 163,6 kilómetros cuadrados y cuenta con muchos picos, el más alto el de Daecheongbong, con una altitud de 1.708 metros.
Dentro del parque puedes elegir entre varias rutas. Debes saber que este parque natural cuenta con varios santuarios y cuevas sagradas, así que a la hora de elegir ruta piensa en si realmente vale la pena llegar a una cueva sagrada o prefieres explorar simplemente la naturaleza del parque.
Por esa mezcla de montañas picudas y recinto sagrado, la comparación con la montaña de Montserrat en Catalunya me parece muy acertada.
Este espacio cuenta con pequeños restaurantes, tiendas de souvenirs y de amuletos y lavabos para los visitantes. Una de las cosas que más me impactó de la visita al parque fue constatar lo organizados y limpios que son los surcoreanos. Un ejemplo: a lo largo de las rutas encontrarás varios lavabos habilitados, todos gratuitos y muy limpios. Ellos mismos, a la hora de hacer excursiones llevan ropa super técnica y todo tipo de gadgets de montaña.
En el Visitor’s Centre aprovecha para buscar algún mapa de la zona y comprar agua si tienes previsto visitar el parque en verano. Ten en cuenta que los veranos en el país son muy húmedos y calurosos y las temperaturas pueden superar fácilmente los 30º. Es importante que lleves agua y te hidrates. De ruta no vimos fuentes.
Tras el Visitor’s Centre llegarás a una zona de templo en la que se ubica el Gran Buda de Seoraksan, también conocido como la estatua Jwabul, que significa “Buda sentado” en coreano. En la postura de lotus y meditando, el Buda es el guardián de Seoraksan, un puente que une la belleza natural del parque y las enseñanzas espirituales del budismo.
La estatua está hecha de bronce y mide 10 metros de altura. Está un poco oxidada, pero es bonita igual. Mucha gente aprovecha para sentarse un rato y meditar. Puedes acercarte y rodearla previamente descalzándote. Junto al Buda la pagoda de Hyangseongsa y las taquillas del telecabina hasta la fortaleza de Gwongeumseong.
Una de las opciones para visitar en Seoraksan es la subida en telecabina hasta esta fortaleza situada a 800 metros sobre el nivel del mar. Según la leyenda, Gwong y Geum construyeron la fortaleza en un día para ponerse a salvo de la invasión mongola en 1254. De ahí el nombre de Gwongeumseong.
Lo mejor de la fortaleza son las vistas a las montañas picudas del parque, por supuesto al gran Buda en altura, e incluso al mar.
El telecabina es de pago. El viaje de ida y vuelta cuesta 10.000 KRW (adultos) y 6.000 KRW para niños/as. El cable car tarda unos 5 minutos en subir. Cuando fuimos estaba cerrado por mal tiempo. Ten en cuenta que Seoraksan es un parque que en verano es habitual que tenga mucha niebla en altura. Si no lo ves muy despejado, quizás no merezca la pena subir.
Junto al edificio del cable car encontrarás el sendero que te lleva a las cascadas de Biryong, un sendero de 2,4 kilómetros ubicado a medio camino entre las cataratas Yukdam y Towangseong y que puedes hacer en una hora (ida y vuelta). El sendero es bastante llano.
Como curiosidad, la cascada tiene el nombre de Biryong (libélula) porque dicen que el ruido del agua allí se asemeja al de estos animales cuando vuelan hacia el cielo.
Pasado el Gran Buda y un río encontrarás el templo de Sinheungsa. El templo pertenece a la Orden Jogye del Budismo Coreano. Fue fundado originalmente como Templo Hyangseongsa por el monje Jajang durante la dinastía Shilla (652 d. C.).
El templo ofrece la posibilidad de alojarse allí a través del programa Templestay, una iniciativa surcoreana que permite a los visitantes (también extranjeros) experimentar la vida en el templo de primera mano y participar de actividades, como ceremonias budistas, oraciones, 108 postraciones y la fabricación de linternas de loto y rosarios.
A la izquierda del templo de Sinheungsa parte una de las rutas de senderismo más sencillas de Seoraksan. Nosotros fue la que hicimos por la tarde el día que llegamos a Sokcho. Es la ruta de 3 kilómetros hasta la Biseondae Rock, una gran roca ubicada en el Valle Cheonbuldong, uno de los más bonitos de la zona. Puedes hacerla en unos 50 minutos (ida y vuelta).
La roca se encuentra justo delante de un puente que cruza a la otra orilla. Cuando llueve, el agua fluye a través y forma una pequeña cascada. El camino hasta la roca es bastante sencillo y cruza bonitas zonas alrededor de un río.
Una vez llegues a la roca si cruzas el puente puedes seguir otros 3,6 kilómetros (1:40 minutos) hasta la cueva de Geumganggul, donde encontrarás una pequeña estatua de Buda. La a ruta hasta la cueva no es tan fácil como el camino recorrido, de hecho comienza a subir mucho y exige que cruces varios puentes y subas escaleras. Desde lo alto tienes bonitas vistas al valle de Cheonbuldon. Nosotros nos dimos la vuelta en la Biseondae Rock porque no queríamos cansarnos y ya comenzaba a atardecer. Valora si el esfuerzo te puede valer la pena.
Si hay una excursión popular en el Parque Nacional de Seoraksan, ésa es la que sube hasta la Ulsanbawi Rock, una gran montaña rocosa con seis picos y que tiene una altura de 873 metros de altura.
El recorrido es bonito, primero en suave subida y en su tramo final ya muy empinado, pero que se solventa con escaleras. Este recorrido de 4,8 kilómetros lo puedes completar en 2 horas (ida y vuelta), aunque es bastante intenso y seguramente tardes un poco más. La última media hora la pasas subiendo escaleras hasta llegar a lo alto de los seis picos. ¡Es un rompe-piernas no apto para personas mayores o niños poco acostumbrados a andar (mucho)!
Si no tienes previsto llegar a la zona te recomiendo que igualmente llegues hasta medio camino, donde verás otra roca muy popular en el parque (una más): la Heundebawl Rock, una gran roca redonda.
La roca está ubicada junto a un pequeño templo de Gyejoam donde es muy fácil ver monjes meditando.
Nosotros completamos la excursión hasta la Ulsanbawi Rock. Como te he comentado, en verano al menos (fuimos en julio) suele tener niebla en las zonas altas.
Así que tras sudar mucho la subida por las escaleras, los últimos 15 minutos sobre una pasarela de escaleras rojas montadas junto a la roca, llegamos a lo alto y pudimos ver poco, ya que efectivamente la niebla cubría toda la zona alta.
En cualquier caso, la visita al parque de Seoraksan nos gustó y nos sirvió para desconectar del asfalto tras visitar durante varios días Seúl.
La excursión más larga y exigente en Seoraksan es el recorrido que sube hasta la cima del cima del Daecheongbong, una ruta de 13 kilómetros que dura unas 11:00h (ida y vuelta). Llegarás hasta los 1708 metros de altura.
Si no tienes muy buena forma física te recomiendo que no lo hagas. La ruta tiene vistas espectaculares. Te recomiendo que te informes en el Visitor’s Centre antes de hacerla para planearla bien.
¡Disfruta del Parque Nacional de Seoraksan en Corea del Sur!
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