Una de las curiosidades que te recomiendo visitar en los alrededores de Bilbao es el Puente colgante de Vizcaya, el primer puente transbordador construido en el mundo de estructura metálica. Levantado sobre la Ría de Bilbao, permite unir Portugalete y Getxo y puedes verlo si haces una ruta en barco por la Ría desde Bilbao y también si te acercas hasta aquí para subir y visitarlo. Yo lo hice como parte de mi ruta por el País Vasco en 2021.
El transbordador sigue hoy en día permitiendo el paso de viandantes y carga (especialmente vehículos) sin interrumpir la negación de esta zona que ha sido de gran importancia para el tráfico naval. Subir por la plataforma superior reservada para peatones y ver como por los transbordadores avanzan hasta la otra orilla es una experiencia que hoy en día sigue atrayendo a muchos curiosos y que te recomiendo para conocer un poco más el pasado industrial de Bilbao.
De los 20 artefactos similares que había en el primer tercio del siglo XIX hoy sólo ya nueve se mantienen en pie. El de Bilbao es uno de los mejor conservados y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007. Para visitarlo te recomiendo llegar hasta la orilla de la Ría de Bilbao en Portugalete (porque es la población más cercana a Bilbao) y de ahí cruzar a Getxo. Para llegar tienes diversas opciones:
Una vez cerca del puente lo primero que más te llamará la atención son los 8 cables de acero anclados en los extremos del Puente (cuatro por cada lado) y que permiten su sustentación. Este tipo de estructuras es muy típica del siglo XIX y es visible en otros lugares del mundo. Recuerdo por ejemplo per cables todavía más grandes cerca del Puente colgante de San Francisco.
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El puente fue construido por el ingeniero Alberto de Palacio y el constructor Ferdinad Arnodin como iniciativa privada para atender a la demanda de la población de mejorar el acceso que hasta ese momento se hacía en barcos de remos y consta de varias partes.
La pasarela panorámica situada en la parte superior y que servía en origen como pasarela de mantenimiento es la más espectacular y la que hoy está abierta al turismo. Se accede mediante un ascensor panorámico con un ticket especial que se puede comprar en las taquillas del puente o en la web del puente.
La visita dura unos 30-45 minutos en función de lo que te quieras entretener en las vistas y en el recorrido con audioguía que se complementa con expositores con fotos de la época y documentación histórica. Los transbordadores en la parte inferior se siguen utilizando hoy el día para el paso de vehículos y personas.
El ticket de la pasarela incluye un viaje en barquilla que puedes hacer de vuelta o 2 viajes en la barquilla inferior en el caso de que sólo esté operativo un ascensor.
Los transbordadores inferiores utilizados simplemente como transporte tienen un precio de entre 1,70€-3,20€. La duración actual de viaje entre las dos márgenes de la Ría es de de un minuto y medio; la frecuencia de transbordo es de ocho minutos.
Lo primero que te preguntas cuando ves esta gran estructura de 160 metros de largo y 45 metros de altura es por qué no se hizo un puente. En la época se hicieron todo tipo de estudios para construir puentes, pero finalmente por las condiciones del terreno y de navegación terreno todos ellos fueron descartados tras su análisis técnico, hasta llegar a la invención actual que permitía carga y pasaje sin cortar la navegación fluvial.
La pasarela superior sorprende por la altura. De hecho en un día con viento y lluvia la sensación de frío arriba es bastante acusada. La visita en sí es muy entretenida, ya que con la audioguía conocemos algunos de los hitos del puente. Por ejemplo, que la estructura superior de la pasarela no está soldada ni remachada, se aguanta gracias a 70 cables de acero llamados péndolas.
Hoy también puedes ver la antigua cabina del maquinista, que operada para permitir el transbordo entre las dos orillas.
Desde arriba también se observa con claridad el paso de la barquilla de un lado a otro del puente, sin duda el elemento más llamativo. La barquilla donde entran los vehículos y personas cuelga de un carro de 36 ruedas y 25 metros de altura y se desplaza bastante rápidamente en horizontal.
Años atrás se utilizada una caldera de vapor situada en las dos torres para moverla, pero ahora lo hace gracias a 12 motores eléctricos. La barquilla tiene una capacidad para 6 vehículos y para 200 pasajeros. De hecho, en el viaje de vuelta entrar a la barquilla, lo que completa esta singular experiencia en el Puente colgante de Vizcaya.
¡Descubre el Puente colgante de Vizcaya, un imprescindible en los alrededores de Bilbao!
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