Cuando compramos nuestro vuelo a Costa Rica para volar en agosto de 2018 nos dimos cuenta que supondría hacer también una escala en Toronto de casi dieciséis horas.No soy muy partidaria de hacer escalas muy largas, pero en esta ocasión nos daba la oportunidad de poner un pie por primera vez en Canadá.
Así que una vez llegamos al aeropuerto Pearson de Toronto, le dimos una oportunidad a la ciudad, una urbe agradable con un centro que se puede recorrer a pie.
Si tenéis pasaporte español, no necesitaréis visado entrar a Canadá, pero sí que es obligatorio obtener el ETA, el permiso de tránsito.
Sin ese permiso no podréis subir a un avión que haga una escala en Canadá. Ni tan siquiera si no tenéis previsto salir del aeropuerto. Es un documento obligatorio en cualquier caso. Conozco un caso que iba sin ETA y tenía una escala corta en Canadá y no pudo subir al vuelo que salía de Barcelona.
Si tenéis tiempo para hacer noche, deberéis saber que Toronto tiene buenos alojamientos por el centro, pero son bastante caros.
Nos decidimos por un hotel situado en un centro de convenciones a las afueras, lo que nos permitió reducir mucho los costes de hotel, pero que supuso un gasto extra en taxis. Realmente estaba muy lejos. Para visitar el centro de la ciudad sin pasar antes por el hotel, dejamos las mochilas en el locker del aeropuerto y al día siguiente las fuimos a recoger antes de facturar.
Si elegís un hotel céntrico, os podéis ahorrar todo esto, pero si está alejado de la zona que queréis visitar puede valer la pena.
Para llegar al centro de Toronto os recomiendo coger el tren rápido Union Pearson Express que une el aeropuerto Pearson con el centro de la ciudad. El trayecto apenas dura unos 25 minutos y os dejará al lado de la Torre CN. El tren sale puntual cada 15 minutos.
Gastos del día:
Una vez lleguéis al Downton con el Pearson Express, podéis acercaros hasta la CN Tower, la quinta torre de radiodifusión más alta del mundo con una altura de 553,33 metros. Hasta 2017 fue la Torre más alta de América.
Si os animáis a subir podéis hacerlo hasta el SkyPod, el punto más alto de la torre por 53$, o bien quedaros en un nivel más bajo (38$).
En nuestro caso, preferimos callejear antes que subir. En pleno agosto nos encontramos que se organizaba junto a la torre un festival de cerveza artesana muy curioso con música en directo y estuvimos un rato entretenidos.
A continuación, nos dirigimos andando hacia el Pier, el paseo marítimo que se extiende a lo largo de la calle Queens Quay.
Se trata de una avenida muy agradable a orillas del gran lago Ontario. El ambiente me recordó mucho al de los muelles estadounidenses, un lugar familiar con muchos restaurantes, ideal para pasear por allí un fin de semana.
Si tenéis tiempo, podéis subir a uno de los ferrys que comunican esta zona con las Toronto Islands. No son más de 10 minutos en barco, pero desde las islas podréis tener buenas vistas del Downton.
Otro must visit en una visita rápida a la ciudad lo encontraréis en la plaza Nathan Philippe Square.
Es la plaza situada frente al ayuntamiento de la ciudad donde os podréis hacer unas fotos junto a unas populares letras luminosas con el nombre de la ciudad.
Un lugar emblemático de Toronto.
Desde este punto, os recomiendo coger la calle Richmond, una avenida que cruza old Toronto. Allí podréis ver algunos de los edificios más antiguos de la ciudad.
Es una zona bastante bohemia y con bastante ambiente, lo que contrasta con los altos edificios de oficinas que se ven al fondo.
La Graffity Alley es una de las calles más populares entre los turistas que visitan Toronto. Se trata de una zona de fábricas y locales bajos famosa por los graffitis que adornan las fachadas de los edificios.
Podéis llegar allí a pie siguiendo la calle Richmond desde la plaza del ayuntamiento.
Os recomiendo que os deis una vuelta. Hay graffitis muy interesantes y vistosos y es una buena forma de pasar un rato distraído por la tarde.
Cerca de allí podéis buscar lugares buenos, bonitos y baratos para cenar en Chinatown.
En esa zona también hay muchos mercados al aire libre alrededor de la calle Spadina Avenue, aunque cuando llegamos un sábado por la tarde estaban cerrados.
Turistas y lugareños acuden a Chinatown para las celebraciones anuales del Año Nuevo chino, que incluyen espectáculos en directo, demostraciones de artes marciales y danzas del león.
Si disponéis de más tiempo también es muy recomendable la visita al Distillery District para tomar una copa, aunque queda un poco alejado del centro.
Si no queréis patear ciudad, un buen plan para aprovechar al máximo vuestras horas de escala en Toronto es visitar las Cataratas del Niágara. Para hacerlo, deberéis alquilar un coche desde el aeropuerto. En apenas una hora y media, llegaréis al lado canadienses de esta popular caída de agua.
También hay un tren que llega, pero tarda unas cuatro horas, así que no es muy realista pensar que os dará tiempo a hacerlo todo.
Fue una escala bien aprovechada, así que no lo dudéis y explorad Toronto.
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