Se me ocurren pocas ciudades en el mundo con una oferta cultural y monumental tan apabullante como la de París. En 2016 tuve la oportunidad de visitarla durante 3 días. No era la primera vez que la pisaba, ya que 10 años antes había estado allí en un viaje con el instituto.
Entonces me pareció una ciudad espectacular y volví encantada. Años después regresé y me pareció que había cambiado poco. Seguía siendo bella, pero con muchos contrastes.
En junio de 2016 la ciudad celebraba la Eurocopa y permanecía bajo fuertes medidas de seguridad en los principales puntos turísticos. Si bien es cierto que tuvimos algunas dudas respecto a la seguridad a medida que se acercaba la fecha del vuelo, al final decidimos pasar de malos rollos y viajar para disfrutarla en uno de los mejores meses para callejearla. Creo que es lo mejor que se puede hacer en estos casos.
Nuestra ruta incluyó los principales must visit: La visita a la Torre Eiffel, el barrio de Montmarte, el cementerio de Père Lachaise para visitar la tumba de Jim Morrison, los museos del Louvre y Orsay y monumentos como el Arco del Triumfo, el Panteón y Los Inválidos (la tumba de Napoléon).
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Día: 1: La Grandeur. Visita a Nôtre Dame, Quartier Latin, Jardines de Luxemburgo y Sainte Chapelle
Empezamos la ruta por París con la visita a un monumento imprescindible: La Catedral de Nôtre Dame. Rodeada por el Sena, recorrimos el exterior e hicimos una pequeña cola para acceder a su majestuoso interior.
Nos quedamos con ganas de visitar las torres para ver de cerca las famosas gárgolas, pero la cola era larguísima. Si no te las quieres perder, te aconsejamos que llegues antes de las 10 de la mañana, la hora de apertura del acceso a las torres. El precio es de 8.50€ y está incluida en los pases Paris Pass y Paris Museum Pass.
Si os interesa la historia de Nôtre Dame también podéis visitar las excavaciones de la cripta (7€).
No os olvidéis pasear por el paseo del Sena. En este punto hay pequeños puestos de pintores, de libros de segunda mano y de postales que son todo un clásico de la ciudad. A continuación, podéis dirigiros hacia el Quartier Latin, cerca de la Catedral. El barrio latino de París está dominado por la histórica Universidad de la Sorbonne, una de la universidades humanistas más importantes del mundo.
Es una zona frecuentada por estudiantes así que encontrareis bastantes restaurantes a buen precio, además de muchas librerías, tiendas de mapas y muchísimas cafeterías.
Paris Museum Pass y visita al Panteón
Antes de comer hicimos un poco de tiempo para visitar el Panteón. En la entrada al recinto pudimos comprar el París Museum Pass, una tarjeta turística que permite acceder a los principales museos y monumentos de la ciudad sin hacer colas en pases de 2, 4 o 6 días.
A diferencia del Paris Pass no incluye la tarjeta del transporte público. Compramos el de 2 días por 48€.
Ir a París y quedarse sólo con el exterior de los monumentos nos sabía a poco. Con la tarjeta nos dio menos pereza entrar a los lugares más simbólicos y lo aprovechamos al máximo. Si no sabes qué pase elegir para visitar París elegir aquí te explicamos las ventajas de cada uno.
La primera visita del pase fue al Panteón y no nos defraudó. Si el exterior neoclásico ya es imponente, el interior respira toda es grandeur que uno espera en un lugar así.
Inicialmente edificada como iglesia, aquí están enterrados entre otros Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Émile Zola, Jean Monnet, Pierre y Marie Curie o Alexandre Dumas. Casi nada.
El interior es grande y con amplios espacios rodeados de columnas. En 1851 Focault instaló aquí su famoso péndulo con el que consiguió demostrar el movimiento de rotación de la Tierra y en el interior podréis ver una réplica del mismo.
Tras comer un menú por 12€ en un restaurante del Quartier Latin, nos dirigimos hacia los Jardines de Luxemburgo, uno de los parques más emblemáticos de la ciudad donde los franceses se escapan para correr, tomar el sol y pasear.
Allí podréis descansar un poco antes de seguir callejeando.
La Sainte Chapelle: arte gótico en todo su esplendor
Nuestro siguiente objetivo no está muy lejos de Nôtre Dame y del Quartier Latin: La Sainte Chapelle (10€), también incluida en el Paris Museum Pass.
El interior de esta iglesia gótica es uno de los más bonitos que he visto. La vidrieras de la planta superior son preciosas y cuando se filtra la luz realmente te da la sensación de estar en un lugar especial.
Fue construida para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo (la corona de espinas y un trozo de la Santa Cruz).
Museo Orsay y Paseo por Los Inválidos
Nos desplazamos hasta esta antigua estación de tren para visitar el primero de uno de los grandes museos de París: el Museo de Orsay (12€, incluido en la París Museum Card), el museo del arte impresionista y post-impresionista. Lo vimos un poco rápido, pero merece mucho la pena.
Son obras bastante diferentes a las que puedes encontrar en el Louvre.
A contrarreloj cogimos el metro hasta la parada “Invalides” para visitar el Panteón, el lugar donde descansan los restos de Napoleón. Llegamos muy justos y no pudimos entrar así que decidimos dejarlo para el día siguiente y descansar un poco en los jardines.
Como veis este recorrido es bastante intenso y supone callejear durante horas, pero a nosotros nos encanta exprimir tanto los días. El buen tiempo de finales de junio nos ayudó a acabar el recorrido si bien es cierto que cada día llegamos al hotel pasadas las 12 de la noche.
Cogimos la Avenue de Lowendahl y seguimos andando hasta llegar a la Avenue de Suffren, una de las calles principales paralelas al Parque de Champs de Mars, los jardines frente a la Torre Eiffel. Durante la Eurocopa allí se montó la mayor fanzone y era uno de los lugares más vigilados de la ciudad.
Cuando no había partido estaba cerrada, así que no pudimos pasear por los jardines.
Al atardecer llegamos por fin a la Torre Eiffel (abierta de 09:00 a 00:45 horas). La visita a la Torre no estaba incluida con el pase. Para evitar colas habíamos comprado online con la entrada a las 20:00h. Elegimos la opción de subir por las escaleras hasta el segundo piso y luego el ascensor hasta la cumbre (19€).
Atardecer desde la Torre Eiffel, espectáculo de luces y paseo nocturno por el Trocadero
Os recomiendo visitar la Torre Eiffel al atardecer para ver como poco a poco va cambiando la luz de la ciudad a medida que anochece.
Una vez dentro de la torre dispones de todo el tiempo que necesites para visitarla hasta la hora de cierre. Encontraréis bares abiertos en la segunda planta con un ambiente chill out muy chulo e ideal para disfrutar de las vistas.
Para llegar al segundo piso deberéis subir los 669 escalones o bien comprar la entrada que incluye la subida en ascensor hasta lo alto. Si subís andando aprovechad para respirar y observar la estructura de la torre desde dentro.
En la segunda planta podéis acceder a un mirador muy chulo. Tras un buen rato haciendo fotos subimos en el ascensor de la segunda planta que lleva hasta lo alto de la Torre.
Las vistas no son demasiado diferentes respecto al mirador inferior, pero entre el tiempo de la cola del ascensor y la llegada a lo alto se nos hizo de noche y la luz cambió completamente. Por cierto, en lo alto hay otro bar abierto en el que si queréis podéis compraros un par de copas de champagne para brindar.
Tras bajar del monumento, fuimos a ver el tradicional espectáculo de luces que ilumina la Torre Eiffel cada hora durante 5 minutos desde los jardines de Trocadero, al otro lado. La hora exacta de inicio del espectáculo varía en función de varios sensores instalados en la Torre, pero el último pase siempre es a la 01:00h.
Tras un día tan intenso fuimos a buscar un restaurante para cenar cerca de Trocadero aunque era bastante tarde. Encontramos un lugar en el que cenamos bastante bien por unos 20€ y totalmente reventados volvimos a nuestro hotel situado bastante lejos del centro, por cierto.
Gastos:
- Paris Museum Pass: 48€
- Torre Eiffel (escaleras+cumbre): 19€
- Comida y cena: 32€
- Tarjeta de Metro 10 viajes: 14,10€ (gastamos 3 viajes durante el primer día)
Día 2: París Monumental y museos
Los Inválidos: la tumba monumental de Napoleón
Este palacio del siglo XVII edificado como residencia para los soldados franceses retirados, muchos de ellos inválidos, guarda en el interior los restos de Napoleón. Fue una de las visitas que más disfruté, ya que como os imagináis, Napoleón descansa en un lugar espectacular.
Los Inválidos (11€, incluido en el Paris Museum Pass) fue el lugar elegido para instalar el gran sarcófago que contiene seis ataúdes metidos uno dentro del otro (a modo de muñeca rusa) y que protegen el cuerpo de uno de los personajes clave de Francia.
El sarcófago de pórfido rojo está situado bajo la gran cúpula dorada de la Iglesia del Duomo y para verlo deberás inclinarte sobre la gran cripta circular. Casi que parece que haces una reverencia para ver a Napoleón.
El monumento queda abajo (se puede bajar) y es de un tamaño realmente espectacular. En una esquina dentro de la iglesia de Los Inválidos también descansan los restos de José I de España y Jerôme Bonaparte, hermanos de Napoleón. Eso sí, sus monumentos funerarios son mucho más discretos.
Puente de Alexandre III y visita al Museo del Louvre
Os recomiendo cruzar los jardines de los Inválidos y caminar en dirección al Sena para cruzar uno de los puentes más bonitos de la ciudad: el puente de Alexandre III.
El puente está dedicado al Zar Alejando III de Rusia y fue una muestra de la amistad entre Francia y Rusia. Hoy es uno de los sitios desde donde podréis tener una de las mejores perspectivas de la Torre Eiffel.
Una vez pasado el puente podéis pasear por los Campos Elíseos y comer en los bonitos Jardines de las Tullerías antes de llegar al Museo del Louvre (15€, incluido en el Paris Museum Pass).
Para ver el museo más famoso del mundo necesitaréis como mínimo unas 3 horas y elegir qué parte queréis ver. Personalmente creo que no os podéis perder la planta de la Mona Lisa, no sólo por este cuadro, si no porque allí también podréis admirar las espectaculares pinturas de Delacroix.
Iglesia de la Madeleine y Place Vendôme
Tras una sobredosis de arte, nos quedamos en los alrededores del Louvre para visitar la iglesia neoclásica de la Madeleine y la Place Vendôme, una bonita plaza que me pareció muy chic rodeada de hoteles de gran lujo y joyerías.
En el centro de la misma podréis ver la espectacular columna de Vendôme.
Subir al Arco del Triunfo
Si buscáis otro mirador de lujo para ver el atardecer el Arco de Triunfo es muy buena opción (12€, incluido en el París Museum Pass). Llegamos allí en metro y subimos por la Avenida de las Campos Elíseos.
Desde lo alto, la vista de París es espectacular. Se ven todas las calles que llegan hasta el Arco perfectamente ordenadas y formando grandes avenidas monumentales.
El Arco de Triunfo mide unos 50 metros de alto y sobre la base descansa el Monumento al Soldado Desconocido. Creo que es uno de los miradores imprescindibles de París.
Plaza de la República y Bataclán
Para cenar elegimos una de las zonas con más ambiente cultural y gastronómico de la ciudad: la Plaza de la República. En los alrededores de esta mítica plaza, icónica para las reivindicaciones de la izquierda francesa, podréis encontrar muchos teatros, especialmente cerca del Boulevard del Temple.
Por allí cenamos y tomamos unas copas no sin acercarnos antes al Bataclán a modo de homenaje.
A pesar de ese regusto amargo, os recomiendo esta zona. Encontraréis muy buen ambiente a precios accesibles.
Un día agotador, pero muy bien aprovechado.
Día 3: París Bohemio
Paseo por el cementerio de Père Lachaise
Comenzamos el día visitando el cementerio de Père Lachaise. Os lo creáis o no, éste es un lugar muy popular entre parisinos y turistas.
Fuimos para ver la famosa tumba de Jim Morrison, aunque en el cementerio también reposan los cuerpos de Maria Callas, Balzac, Marcel Camus, Chopin, Edith Piaff o Delacroix entre muchos otros personajes históricos.
Además de la tumba del Rey Lagarto, otra de las tumbas más populares es la de los amantes medievales Abelardo y Eloísa.
Callejeando por Montmartre, el barrio de los pintores
Ir a Montmartre un domingo supone hacerlo al mismo tiempo que la mayoría de turistas de la ciudad. A pesar del agobio de gente, conseguimos encontrar rincones más tranquilos a base de callejear y de alejarnos del Sacré Coeur.
Esta iglesia blanca es otro de los símbolos de París. El interior de la basílica se puede visitar. Tras dar un vistazo dentro nos adentramos por las callejuelas de este antiguo barrios de pintores y bohemios.
Supongo que también recordaréis el barrio por la película Amélie que tanto lo popularizó. Aprovechamos la visita para hacernos fotos en dos establecimientos que salen en el film: la tienda de frutas La Maison Collignon y el bar donde trabajaba Amélie.
Ambos están situados detrás de Montmartre bajando de camino en dirección al Moulin Rouge.
Moulin Rouge y Boulevard de Clichy: au revoir París
Finalmente, nuestra ruta por París acabó en el exterior del mítico Moulin Rouge situado en el Boulverad de Clichy. Aquí el ambiente es un poco raro, ya que está lleno de sex shops, pero es curioso de ver.
¿Os ha gustado esta ruta? Reconozco que es muy intensa, pero a pesar de todo lo que vimos nos quedaron muchas cosas pendientes como la visita a Versalles y a las Catacumbas. Seguro que en algún momento volveremos.
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